martes, 19 de septiembre de 2017

FANGORIA - Mi crónica del concierto en Peñíscola

Acudir a un concierto de Fangoria es siempre una delicia personal, pero cuando se hace con la compañía de buenos amigos y, en especial, con la de mi mujer y mis dos hijos de 9 y 11 años, la experiencia se convierte en inolvidable.
El concierto se celebró en la carpa de fiestas de Peñíscola, un recinto mediano en el que sin embargo no tuvimos en ningún momento sensación de agobio. Aunque la geometría de la carpa no invitaba a reproducir un sonido perfecto, estuvo bastante acertado, algo que me sorprendió.

Comenzó Fangoria con un clásico de Dinarama, El Rey del glam, pasado por el tamiz electrónico de 2017 seguido de El cementerio de mis sueños, para mí la canción más redonda del disco El extraño viaje, con el que Izan (en el momento de su publicación tenía 2 años) descubrió a Alaska y a Fangoria. El trío del comienzo terminó con Ni tú ni nadie, con el que el público se vino arriba, signo inequívoco de la década predominante en la que vivíamos muchos de los presentes, como queda también reflejada en mi primera novela titulada ¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?


Tras este trallazo guitarrero del comienzo continuaron con canciones de sus últimos discos, Canciones para Robots románticos, y Cuatricromía, como Iluminados, que Adrián (mi hijo de nueve años) se sabía de memoria, Desfachatez, una de las más aburridas en mi opinión, Más es más, que para mí es un canto al exceso, Manual de decoración para personas abandonadas que no perdió su encanto y preciosismo con la puesta en directo y Disco Sally con variaciones de electrónica-máquina muy convenientes para perder los papeles bailando, como si estuviésemos en un after-hours.

Siguió el concierto con la parte más elaborada y en mi opinión más creativa, encadenando verdaderas joyas compuestas por Nacho y Alaska: Espectacular fue tal cual su título, una explosión de luminosidad y melodía que la pareja combina tan bien con los ruidos y las bases rítmicas. La siguieron Perlas ensangrentadas, revisitada para el momento actual y con una carpa a punto de explosionar por la magnitud de una canción tan potente y que se ha mantenido durante tantos años. Absolutamente comenzó con un recitado de Sara Montiel que nos dejó boquiabiertos y una puesta en escena elegante, barroca y preciosista. Explosionó después Geometría polisentimental, himno transgeneracional que coreamos toda la familia, mi mujer Laura y mis dos hijos que se la sabían de principio a fin. También nos encantó la siguiente, Dramas y comedias. Izan esperando el momento de la coreografía que los bailarines representan en el video clip. Su musicalidad y melodía es positivista a tope.

El trío final enlazó con el trío del comienzo en mi opinión: No sé qué me das despertó al público y levantó sus brazos en un viaje mediático que arrasó con A quién le importa, coreada por las miles de personas presentes en la carpa a volumen brutal. El momento de excelsa adrenalina terminó con Fiesta en el infierno, en mi opinión mejorada hasta lo sublime en su versión en directo.

Todos queríamos más, por supuesto y tras unos minutos reaparecieron Rafa Spunky, Baby Horror, Nacho Canut y Alaska para interpretar la canción que vehicula la película Cuernos de espuma, de Manuel Toledano y con la que Alaska se emocionó en uno de sus últimos cumpleaños interpretada por Asier Etxeandía, ¿Por qué a mí me cuesta tanto?, profunda, sentimental, lánguida y electrizante.
Pero el pre-final tenía que estar a la altura de un concierto como el que dieron y el aluvión final no tuvo descanso, con todas las canciones unidas que hablan de bailar que dejaron al público extasiado.

La sorpresa final fue mucho más que una sorpresa, cuando Alaska invitó al escenario a la Nancy Anoréxica (alter ego de Mario Vaquerizo) para interpretar un tema-remix-mezcla-versión que comenzó con la pecular visión de Nacho Canut  de Hey boy, hey girl, de los Chemical brothers muy bien traída en su mezcla hacia el clásico Y.M.C.A. y versionada en castellano que literalmente creó una implosión sonora en la que el público se entregó a los pies de la estirpe Fangoria y sus acólitos.
Sí, eché de menos más temas de la primera etapa de Fangoria, de la trilogía Un día cualquiera en Vulcano, algún single de los discos más comerciales intermedios de Fangoria y quizá hasta alguna canción “rara” de Dinarama que en el renacer de Fangoria a final de los 90 solían añadir en los directos.

La última vez que estuve en uno de sus conciertos fue en el Sónar en el que actuaron durante la gira posterior a la publicación de El extraño viaje y el listón lo dejaron muy alto pues en aquella ocasión ofrecieron una primera parte con un cuarteto de cuerda, todos vestidos de blanco, fusionado con la electrónica que es imposible olvidar.


Sin embargo, y aun a pesar del hándicap de aquel fantástico precedente, fue una noche para recordar, para rememorar años después, cuando mis hijos hayan crecido y quizá vayan a su primer concierto con sus propios hijos, y estoy feliz porque sé que éste, el primer concierto al que ellos acudieron en su vida, lo recordarán siempre con cariño y devoción. Larga vida y prosperidad-------






domingo, 17 de septiembre de 2017

¿Por qué Damasco? - mi crónica de lectura

Siempre que cae por mis manos cualquier libro o crónica de Damasco me lanzo a ellos con entusiasmo, porque la capital siria ha sido uno de los lugares más evocadores que he visitado en muchas ocasiones. Lamentablemente, he tenido que hacer la anterior consideración en pasado, ya que todo lo que Damasco ofrecía al visitante ha pasado a ser historia y me temo que tendrán que pasar muchas décadas hasta que podamos volver a ver (si es que algún día se puede) el esplendor que tuvo hace ya casi una década.

El libro de Tomás Alcoverro está planteado como relatos cronológicos de un corresponsal de la zona que va narrando las peculiaridades, las esencias de los acontecimientos que sucedían en Siria desde sus primeras visitas a principios de los 70.

Su distribución en capítulo-relatos de 3-4 páginas anima a una lectura rápida, entretenida, que te deja con ganas de más y que aleja la pereza de la lectura en aquellos que no tengan su hábito muy asentado.
Lujosamente prologado por el exministro de asuntos exteriores Miguel Ángel Moratinos, Tomás nos lleva de la mano hacia la espiral de destrucción y desolación a la que la mal llamada primavera árabe arrastró al país de oriente medio.

Da un placer (y a la vez un gran dolor) recorrer con el texto de Tomás las calles del barrio cristiano al que se accede una vez franqueada Bab Touma, el antiguo mercado damasceno de Hamidiye, la Gran Mezquita de Damasco (donde descansan restos de San Juan Bautista) o el intrincado callejero alrededor de ellos así como enclaves llenos de historia y energía imborrable, como Maalula (uno de los últimos lugares de la tierra donde todavía se habla Arameo, el idioma de Jesús) o Palmira.

Leyendo el libro de Tomás, he recordado tantas cenas en los restaurantes de la montaña Ben Jabal, desde los que se veía Damasco de noche, imponente, llena de minaretes iluminados con luces verdes y sobre todo llena de paz y de seguridad. También los viajes a los polígonos industriales de los alrededores de Damasco, a Yarmouk Camp, el barrio palestino donde disfruté en veladas inolvidables y sobremesas con mis amigos Abdel Karim y Fadia. Recuerdo tantas noches pasadas en el Hotel Cham Palace, los paseos por las calles que lo circundaban, donde se podían comprar CD’s musicales a bajo precio, degustar la rica gastronomía siria, ver a sus gentes, los mercadillos de fruta y verdura o simplemente sentarme a leer un libro en cualquiera de sus parques.


También en muchas ocasiones conduje por la carretera que conduce a Beirut, me detuve en el paso fronterizo que tan rápido se hacía para un europeo y tan lento para un turco (mi acompañante, Attila, de cuya mano descubrí este magnífico país y de quien tanto aprendí).

Tomás nos relata también su experiencia en Beirut, nos habla de su esplendor, de su libertad en un marasmo de limitaciones geográficas, de su desgraciada guerra y de su renacimiento (momento en el que yo la descubrí). 

No tuve ocasión de visitar en tantas ocasiones Beirut como lo hice con Damasco, pero las contadas ocasiones que deambulé por sus calles me enamoró. Hace un tiempo escribí un relato titulado Atardecer en Beirut, pronto lo publicaré.

Para todos aquellos que nunca pudieron o quisieron visitar Siria, para todos los que están contagiados de los únicos mensajes que llegan hoy en día de aquella zona, de destrucción, de atentados, de miseria, es éste un libro necesario. Para comprender por qué es tan injusto, tan inhumano y tan cruel que el veneno de la guerra sin sentido siempre, pero en este caso más, en la que nadie sabe muy bien quién lucha contra quién, quién es el bueno, quien es el menos malo y por qué se está destruyendo una cuna de civilizaciones, haya prendido en aquella tierra de paz y de ejemplo de convivencia entre distintas religiones, hoy en día destruida por completo.

Rezo al Dios en el que no creo para que un día todo termine y podamos volver a caminar por las calles de la vieja Damasco, con calma, con tiempo para mirar a los ojos a sus viandantes, y con la serenidad para respirar el aire de su historia.






miércoles, 13 de septiembre de 2017

ESCRITORES SINGULARES-19: JAVIER GARCÍA

Javier García es un ESCRITOR SINGULAR. Lo descubrí con su libro de relatos Historias desde la almohada al que seguí con su novela SIROCO, que tanto me gustó, la forma en que abordó el tema y la resolución de la trama. Ya le he preguntado (y creo que no he sido el único) para cuándo podremos leer un nuevo caso del detective Jorge Alarma. Muchos lectores esperamos que sea pronto.

Lo primero que sorprende en Javier es cuán prolífica es su producción literaria. Novelas, relatos, publicaciones online para jóvenes, su participación en ferias, presentaciones, su hiperactivo blog y su frecuente presencia en redes sociales. Parece que el día no tenga horas suficientes para tanta aportación y, sin embargo, Javier puede con todo ello (y yo creo que con más que se pusiera).

Aunque yo destacaría su narrativa relacionada con los temas sociales, eje central de SIROCO, la lectura de todo lo que escribe es tan variada que Javier tiene que gustar a todo el mundo, pues seguro que ha escrito un relato sobre un tema que a cualquiera de nosotros nos interesará.

También es miembro fundador de la asociación literaria Tirant lo Groc, que agrupa a varios escritores de Villareal, y que nació con el impulso de ser un punto de encuentro donde se puedan “difundir ideas, organizar eventos e impulsar proyectos que sean interesantes; escribir para ser leídos, crear cultura” y así “poner en valor la literatura local.

Su última novela, Crimen en la mansión Holden ha sido un éxito con el que ha recorrido la geografía española.

 A continuación comparto con todos vosotros, lectores, un relato sorprendente, evocador, que nos invita a creer, a pensar en qué viviremos cuando terminemos nuestra existencia terrenal y cómo no, lo ha ejecutado con maestría, con la sutileza de las palabras que ofrecen sentimientos construidos de sensaciones, con delicadeza y rebosante de buena energía.

Leedlo, merece la pena. Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.


¡SHHH!

Todo ocurrió en una de esas temporadas en las que crees que alguien te ha echado mal de ojo. Nada me salía bien. Me despidieron del trabajo, mi mujer me dejó por otro hombre, y para colmo de los males, mi madre cayó muy enferma por culpa de un cáncer de pulmón. Todo un puñetero pack gratuito de desgracias.
Al poco tiempo de enterarnos de la enfermedad de mi madre, la ingresaron de urgencia en el Hospital Provincial de Castellón, para tratar el temido tumor que se le había propagado por todo el cuerpo. Las palabras del Dr. Quijano, el responsable de oncología del centro, no fueron muy esperanzadoras. Cada uno de los mensajes pesimistas que salían por su boca,  se convertían en auténticos escupitajos cargados de dolor e impotencia disparados a bocajarro contra mi corazón.
Toda esa tragedia ocurrió en el verano más bochornoso que jamás he vivido.  Recuerdo a mamá abanicándose, a pesar de su estado, luciendo en su cara esa simpatía andaluza que corría por sus venas: «Coge dinero de mi monedero y ve a tomarte algo fresco, Manuel», me dijo una noche al verme sofocado frente al cristal de la ventana, con los botones de la camisa despasados por culpa del sudor y la mirada perdida en la calle, pensando en la miserable vida que me había tocado vivir. Lo hubiera dado todo por cambiarme con ella. No se merecía esa cruel enfermedad que se la estaba llevando a marcha forzada.
Le hice caso, pero no cogí el dinero de su bolso.  Me acerqué hasta ella y le di un beso en la frente: «Ahora vuelvo enseguida, mamá», le dije muy despacio para que pudiera conciliar el sueño. Antes de salir por la puerta volvió a llamarme.
—¡Manuel!
Me giré para verla y noté en su cara la expresión más tierna que jamás le  había visto.
—Dime, mamá.
—¡Te quiero, hijo! —me dijo sonriendo, con sus ojos convertidos en dos luceros brillantes.
Le respondí con mi mejor sonrisa, esa que suele dar las gracias sin decir ni una palabra. Cerré la puerta despacio y salí a buscar un refresco.
Lo recuerdo a la perfección, eran casi las once de la noche cuando me dirigía por el pasillo del hospital hacia una de las máquinas expendedoras de bebida. Me topé con un par de enfermeras que caminaban despacio, mucho más lento de lo normal. Pero eso no fue lo que me extrañó de ellas, sino que lo hacían sin dirigirse la palabra, en una sepulcral procesión. Sus piernas se movían al compás del segundero que pendía sobre la puerta de la salida: «tic, tac, tic, tac», pude escuchar el movimiento de las agujas. Cuando pasé por su lado las saludé, pero ellas no respondieron. Ni siquiera me miraron, tan sólo siguieron con la vista puesta en el frente, intentando llegar a su destino sin que nada ni nadie las entretuviera. Su indumentaria también me resultó curiosa, pues era la primera vez que veía a dos enfermeras lucir una especie de gorrito en la cabeza con una cruz roja dibujada, algo muy vetusto y extraño.
No le di más importancia, me senté en uno de los bancos del diminuto parque interior de la clínica. Fumaba un cigarro a la vez que daba pequeños sorbos a lata de refresco de cola que me compré. Entre calada y trago empecé a martirizarme por toda mi situación personal. Intenté convencerme de que yo no era el responsable de mi mala suerte, pero en realidad no era así; tenía parte de culpa como ser humano que exhalaba vida entre respiro y respiro.
Me sentó bien el refrigerio y apagué con fuerza la diminuta punta del cigarro en un cenicero. Eché de mis pulmones la última calada y decidí regresar.
Antes de llegar a la habitación volví a ver a lo lejos a esas dos enfermeras antipáticas, pero pronto advertí que no iban solas. Una mujer mayor las acompañaba. Iba entre las dos sanitarias, flanqueada por el silencio y la seriedad. No tardé en comprobar que la anciana se trataba de mi madre. Me pareció muy raro que a esa hora la sacaran de su habitación, pues en realidad estaba débil para hacerlo. No pude evitarlo, grité desde la distancia:
 —¡Mamá!
Ella se detuvo. Se dio la vuelta para saludarme y me dijo adiós con la mano. Una de las sanitarias tiró de su brazo para que reanudara la marcha. Luego recibí por parte de esa misma mujer un reproche; puso su dedo índice sobre sus labios y escuché un desagradable siseo: «¡Shhh!», me mandó callar. Después retomaron el paso y se dirigieron hacia el final del pasillo.
Aquello no me pareció normal. Corrí hasta ellas, pero poco antes de darles alcance vi algo que me impactó: mamá y aquellas dos extrañas desaparecieron a través de la pared del fondo.
Volví a correr, pero cuando llegué no pude hacer más que tocar el duro y frío tabique. Allí no había nadie, era imposible que nada pudiera atravesar el muro. No me moví del lugar durante unos minutos. Creí que tal vez había sido una cruel recreación de mi cabeza, pues llevaba demasiado cansancio acumulado.
Le quité importancia y regresé a la habitación. Antes de abrir la puerta sentí un ligero escalofrío recorrer por mi cuerpo. Cuando entré y vi a mi madre yaciendo sobre la cama lo comprendí todo. Su cuerpo ya no respiraba. Su cara pereció con la misma sonrisa que me regaló minutos antes. Cerré sus ojos para abrir el luto en los míos. Mis lágrimas y un último beso que le di en la frente fueron su único equipaje para cruzar al otro lado. No le ganó la jugada al cáncer, pero al fin pudo descansar, se lo merecía.
Desde entonces, cada vez que alguien pide silencio presto atención a todo lo que me rodea. El mutismo huele a muerte y yo intentaré escapar de ella. Aunque cien tuertos me hayan mirado, vivir merece la pena.

ENTREVISTA SINGULAR 

0.- Sé que en tus comienzos como autor editado utilizaste la autoedición. Luego has publicado con varias editoriales. Cuéntanos un poco cómo ha sido tu experiencia en ambos casos. ¿Nos podrías dar un consejo para todos aquellos que deseen publicar por primera vez?
Mi primera publicación fue un libro de poemas, al que titulé “Poemas en un Frasco”. Se trató de una publicación limitada que distribuí entre mi círculo más cercano, por este motivo decidí autopublicarlo. Años después, animado por todo los lectores de mi primer poemario y de mi blog, me aventuré a lanzar mi primer libro de relatos: “Historias desde la almohada”. Desde ese libro hasta mi última novela, “Crimen en la Mansión Holden”, han sido publicaciones que han encontrado editoriales que han apostado por ellas y su comercialización. Autoedición, edición clásica… existen varios tipos de ediciones y cada una de ellas tiene sus ventajas e incovenientes, es un tema que da para un rato de charla. Pero si os interesa un poco más, os dejo un enlace a mi blog en el que lo explico un poco más detallado:
¿Un consejo para publicar?  Paciencia, constancia y mucho cuidado con los “cantos de sirena” de ciertas editoriales.

1.- Eres un autor prolífico que ha publicado ya muchos libros, pero imagina que te dieran la posibilidad de publicar una novela con una gran editorial, de tirada nacional y promoción multimedia ¿sobre qué tema te gustaría escribirla y a qué no renunciarías bajo ningún concepto?
Suelo escribir sobre cualquier género, aunque he descubierto que me encuentro más cómodo escribiendo historias negras y policíacas. Nunca renunciaría a publicar con mi nombre. Sé que es muy común y poco comercial; una vez un editor me sugirió que buscase un seudónimo, pero lo rechacé. Yo soy Javier García Martínez, aquí y en la China.

2.- Imagino que como buen escritor que eres serás también un gran lector, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
¡Me encanta leer! Suelo hacerlo a mediodía, después de la comida, y por la noche antes de dormir.

3.- He podido disfrutar de dos de tus libros que recomiendo a todo el mundo, SIROCO y CRIMEN EN LA MANSIÓN HOLDEN.  Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco?
Soy bastante metódico al respecto,  no puedo sentarme delante de la pantalla y empezar a teclear sin más, como lo hacen otros escritores. Al folio blanco le presento batalla mediante fichas de personajes, guiones de capítulos y escenas que previamente he detallado en un esquema. Con todo ese papeleo y sabiendo qué va a ocurrir en todo momento, me es más fácil escribir.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
A la hora de leer intento que el silencio sea mi compañero, pero en cambio, cuando escribo, suelo encender el Spotify y buscar música suave.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Tengo tres puntos de los que no me salgo a la hora de escoger una lectura:
        1-El género.
       2-La sinopsis.      
       3-Los comentarios o reseñas que haya podido leer.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Las suelo utilizar a diario pues son una buena herramienta para ganar lectores. Por regla general utilizó mucho más Facebook, por su facilidad de manejo frente a Twitter, y este año descubrí Instagram.

7.- ¿Eres escritor de día o de noche?
La noche me susurra mejor.

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
Me encanta escuchar música, soy de los que piensa que la vida es una banda sonora, aunque soy un poco torpe para memorizar títulos, y discos. También disfruto con el teatro y el cine.

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) ¿Nos recomiendas un libro?
El último que me acabo de leer, para amantes de lo sucio: 1280 almas, Jim Thompson.

b) Un personaje literario que sea inspirador para ti.
Me quedo con Jorge Alarma, es parte de mí y un tío muy especial.

c) ¿Qué género literario te apasiona más?
La narrativa noir, los thrillers y el terror.

d) ¿Eres de radio o de televisión?
Me cautiva más la radio, sobre todo desde que están de moda los podcast a los que puedes acceder en cualquier momento.

e) ¿Mar o montaña?
Siempre fui de montaña, pero he empezado a descubrir el mar y sus caricia en mis pies, mientras paseo y me reorganizo. Reconozco mi infidelidad.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
El día que me dijeron que iba a ser padre de mellizos. Desde ese momento no ha habido ninguna sorpresa que la haya igualado.

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular
Todos los días a las cinco de la mañana, suena Jump (Van Halen) en mi despertador. Desde hace mucho tiempo se convirtió en un ritmo motivador para arrancar el día. Mi mujer no piensa lo mismo.

10.- ¿Podremos disfrutar pronto de una nueva aventura del investigador Jorge Alarma? Creo que muchos lectores, como yo, nos quedamos con ganas de más cuando terminamos el libro.
La verdad es que mucha gente me ha pedido el regreso del peculiar Alarma. Tengo perfilada su próxima historia, aunque no he empezado a escribirla. Estoy en proceso de documentación, elaboración de guiones y trama. Llevará un tiempo, pero saldrá J

11.- Publicas un blog de éxito, www.xavivi.es ¿Nos puedes contar un poco tu experiencia con el mismo?
Sí, tiene seis años de publicaciones, cerca de 150.000 visitas y estoy encantado con él. En el mismo escribo poemas, relatos, reseñas…todo relacionado con el mudo de literatura.

12.- Y para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.

Un libro en blanco y abierto, para escribir en él las aventuras que se abren cada fin de semana con mi mujer y la sonrisa de mis hijos; lo disfruto y lo reconozco, soy feliz así, sin más.

viernes, 8 de septiembre de 2017

DAVID BOWIE is


 inspiring, exciting, surprising… podría continuar con unos cuantos adjetivos más que en cualquier caso serían insuficientes para calificar la espléndida retrospectiva que el Victoria & Albert Museum de Londres ha organizado y expuesto en el Museu del Disseny de Barcelona.

La muestra comienza con el vestido original que Kansai Yamamoto diseñó para la gira de Aladdin Sane en 1973 y que es sencillamente espectacular. Para mí, es el símbolo de lo que David Bowie fue siempre: Sorprendente, innovador, moderno en cualquiera de sus épocas, provocador y normalizador al mismo tiempo y por supuesto, singular.

Creo que necesitamos un nuevo David Bowie, una figura que rompa con lo establecido, que sorprenda a la industria musical, aburrida y mediatizada, que levante expectativas, cree ilusiones entre los jóvenes que buscan un referente de algo inusual y que tenga un poder creativo global, que abarque mucho más que la mera composición musical.

Ayer durante mi visita a la exposición quedé extasiado por la singularidad de cada vestido, de cada detalle imaginado y diseñado para cada disco y gira de David. Si pudiera entrar en una máquina del tiempo y retornar a una época pasada sin duda elegiría volver a uno de sus conciertos de principios de los 70.

La exposición ofrece al visitante una innumerable lista de detalles, informaciones y curiosidades sobre la inabarcable carrera de Bowie. Descubrí por ejemplo que Life on mars? Fue compuesta en un día, que cuando comenzó a finales de los 60 no sabía ni escribir las notas musicales y tuvo que “empollarse” un libro como guía y ayuda. Que vivió con Iggy Pop en Berlín, o que uno de sus libros favoritos de la época fue Adiós a Berlín, de Christopher Isherwood. Que escandalizó a la sociedad británica en el 72 con su aparición en televisión con un mono de tela plastificada naranja y azul, el pelo naranja de punta y botas rojas, o que tantos elementos de sus creaciones fueron censurados, como el vestido “tela de araña” que era una simple tela de araña (hilos) con tres manos que lo “sujetaban” desde detrás, una en cada pecho y otra en sus genitales. Esta tercera mano fue censurada y se quitó pero entonces, la provocación era aún mayor, cosa que se resolvió añadiendo unos leggins dorados.
He escuchado muchas veces a Alaska decir que Bowie cambió su vida y creo que el hecho de que suceda algo así es maravilloso, que se pueda dar con un icono que revuelve la existencia de una persona en su totalidad es algo difícil de conseguir.

DAVID BOWIE is, sin duda es muchas cosas, un referente para muchos jóvenes, inspiración en cualquier momento para todos y un ejemplo más de que lo diferente, lo inusual, lo increíble puede convertirse en exitoso.



Unido a todo ello, y casi lo más importante desde mi punto de vista en el momento actual fue la coherencia y lógica evolución que tuvo David en su carrera. El fantástico The Next Day, penúltimo álbum antes de su muerte, que aparece en mi novela ¿Cómo pudiste hacerme esto a mí? http://editorialnazari.com/es/catalogo/1194

fue su retorno natural después de muchos años sin publicar y Black star el colofón final a una trayectoria intachable.




miércoles, 30 de agosto de 2017

ESCRITORES SINGULARES-18: FABIENNE TREMBLÉ

Fabienne Tremblé es una ESCRITORA SINGULAR. En sus relatos aborda temas tan variados como la conciencia social, la cruda actualidad que vivimos, su amor por los animales, o pequeñas delicias literarias en forma de píldoras de novela histórica, de sensualidad contenida, amor explícito y cotidianidad arrolladora.
Y en cualquiera de todas esas variantes, Fabienne exhibe su dominio del lenguaje, su oficio como escritora, y su talento para componer piezas que nunca nos dejan indiferentes, que unas veces nos remueven por lo duro del relato y otras nos estremecen por la belleza de su mensaje.

He podido compartir con Fabienne el Taller de escritura online Sanscliché, impartido por Rosario Raro y ha sido un verdadero placer comentar y disfrutar cada semana sus relatos.

Hace pocos meses, Fabienne se convirtió en escritora publicada, con su magnífico volumen de relatos titulado: Personas verbales, (editorial ACEN), cuya reseña de lectura publiqué en este mismo blog.


Os lo recomiendo. Es un libro que te acompaña en tantos pequeños momentos de espera que tenemos en nuestra vida cotidiana durante los cuales puedes disfrutar de una de esas píldoras literarias de las que hablaba antes.

A continuación comparto con todos vosotros, lectores, un relato con poso, de esos que te producen un escalofrío, porque se palpa que se han escrito desde muy dentro, desde los recuerdos y la añoranza de un tiempo vivido. Su título: La cucharilla en la taza de café, inspiró la portada de su libro Personas verbales. Por favor, leedlo, es conmovedor.


Y para que conozcáis un poquito más a su autora, una breve entrevista a continuación.

LA CUCHARILLA EN LA TAZA DE CAFÉ *

Para algunos es un olor, o un sonido; para mí es la luz, en especial la del atardecer, esa tan característica de Madrid. Lo cierto es que de golpe te asaltan los recuerdos. Suele ser cuando los dorados refulgen más, los ocres se acentúan, el azul cede su añil a favor del rosa que tiñe las fachadas de los edificios. Se presentan entonces en tropel toda una serie de recuerdos, con reminiscencias de mi niñez, de esa época tan feliz y despreocupada, que cobra aún más dramatismo conforme vamos avanzando en la vida.
Veo desfilar entonces los personajes que poblaron mi infancia. La tata Juli, con su delantal de cuadros azules, fregando a conciencia las losas del office mientras cantaba “Eva María se fue” a dúo con la radio. Mi amiga Elena, esperándome en la calle, apoyada en el árbol de la esquina, con su colección de cromos de muñecas para cambiarlos. El portero, con su mirada inquisitiva, asomando medio cuerpo fuera de su ventanuco, vigilando cada paso que dábamos. Las risas y las carreras calle abajo, cuando nos divertíamos llamando a los timbres de las casas y salíamos pitando, sintiendo ese delicioso pellizco de lo prohibido en la boca del estómago.
Vuelvo a ver a mamá, sentada en el sofá del salón, removiendo despacio la cucharilla en su taza de café, mientras veía un documental de animales en la 2. La mesa de roble del despacho de papá, iluminada por el sol del atardecer, con sus pilas de papeles y libros bien ordenados. Recuerdo aquella fascinante atracción y cómo me acercaba, sigilosa, para acariciar los lomos de esos libros antiguos. El reloj de cuco, que anunciaba la hora de merendar y el cambio de turno frente al televisor, cuando mamá me cedía su sitio para que pudiera ver el programa de los payasos. Según iba girando la luz, se iluminaban unos muebles y se iban apagando otros, marcando así el tiempo, yo no necesitaba reloj.
Cuando el sol encendía el cuadro de la entrada, ese que compraron mis padres en una subasta, que tanto gustaba a mamá y tan poco a papá, sabía que eran las cinco y media, hora de merendar con los payasos. El cuadro representa a una niña con vestimenta del siglo XVIII, apoyada en una balaustrada frente a un jardín de sauces. Es rubia, de ojos azules, y tiene una sombrilla de encaje preciosa que sujeta con unas manos muy finas, cubiertas por unos guantes de rejilla. La mirada de la niña es pícara, siempre tuve la sensación de que se burlaba un poco de mí. La contemplo hoy, con nostalgia, preguntándome si me recuerda de niña, cuando yo tenía su edad, y compartía mis meriendas de Cola Cao y galletas con ella.
Ahora mamá ya no está. La tata Juli murió también. El portero se jubiló y en su lugar pusieron un portal automático condenando la puerta principal de la calle. Elena ya no me espera apoyada en el árbol de la esquina, y llamar de golpe a varios pisos a la vez ya no se me antoja tan divertido. Sin embargo, los objetos siguen allí y poco o nada han cambiado. El reloj de cuco, la mesa de roble de papa, el cuadro de la niña de mirada pícara, el ventanuco del portero. Todo está en su sitio. Me siento en el sofá, removiendo despacio una cucharilla en la taza de café. En la 2 ya no echan documentales de animales, pero siento que mamá debería estar aquí, la taza y la cucharilla son las mismas. Cierro los ojos. Los recuerdos acuden en tropel, sin haber sido llamados. Se amontonan en mi mente, formando un barullo, sin orden ni sentido. Se mezclan las imágenes, la de la tata Juli, cocinando o fregando, con su eterna sonrisa, su olor a lejía en las manos y su cariñosa presencia. Las luces del verano, más doradas y duraderas que las de invierno, invitando a desnudarse e ir ligera de ropa cuando aprieta el calor. El tic tac del reloj de cuco, que marca el tiempo con su tranquila precisión rutinaria. Silencio, colores y objetos perennes, pero silencio por encima de todo. Se han apagado las risas, el bullicio, la vida ajetreada de familia. Sólo quedo yo, en el sofá, removiendo la cucharilla en la taza de café, tratando de hacer que regrese el pasado. Si repito todos los pasos, si hago exactamente lo mismo con los mismos objetos, quizá vuelva lo que se fue…
Silencio, omnipresente. Abro lo ojos. Todo sigue en su sitio. La niña pícara me sigue observando, su mirada es cada vez más burlona. Mamá no vuelve, el pasado tampoco. El café se ha enfriado. La tata Juli ya no canta en el office. Yo ya no tengo diez años, los payasos ya no me hacen reír, y la vida sigue… No siempre es bueno rebuscar en el baúl de los recuerdos, porque cualquier tiempo pasado sí que pudo haber sido mejor.

*Relato publicado en Imprescindibles libro recopilatorio de los textos del Taller de Escritura Creativa de la Universitat Jaume I de Castellón – 2014.

ENTREVISTA SINGULAR

1.- Si te dieran la posibilidad de publicar una novela con una gran editorial ¿sobre qué tema te gustaría escribirla?
El tema sería, para mí, totalmente independiente de la editorial. Una historia es una historia, y vive a través de sus páginas, no importa quien la publique.
Pero para responder a tu pregunta, me gustaría escribir una novela histórica, con trasfondo social, me atrae mucho un proyecto así.

2.- Imagino que como buena escritora que eres serás también una gran lectora, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
Gracias por ese piropo. Sí, soy una devora libros, y puedo leer hasta tres libros a la vez, según el momento del día. Mi rato preferido, es por la noche, acostada, antes de apagar la luz, me regalo siempre al menos media hora, es mi manera de ir soltando el estrés del día.
En verano aprovecho la playa para leer todo lo que pueda, y suelo llevar el e-book en el bolso para ir leyendo en esos ratos “tontos” tipo la consulta del médico, dentista, etc.
Lo último ya ha sido bajarme libros al móvil para cuando me dejo el e-book en casa.

3.- He podido disfrutar de la gran originalidad de tus relatos, tanto en el taller de escritura online Sanscliché, como en tu libro Personas verbales, que reseñé en este mismo blog. Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco?
El folio en blanco es mi pesadilla. A menudo quiero escribir y me bloqueo cuando me desbordan los sentimientos. Esto me pasa porque además de ser muy visceral,  suelo escribir cuando necesito expresar algo fuerte, profundo, sea alegre, triste o reivindicativo. Entonces es cuando se agolpa todo, y me bloqueo.  Generalmente, escribo con las tripas y con el corazón, he aprendido con el tiempo a templar los latidos y usar la cabeza sobre todo cuando toca corregir, pero no siempre consigo que la razón se imponga al corazón.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
Cuando leo, me acompaña la radio generalmente. Para escribir, necesito o bien silencio o entonces música suave, suele ser jazz o viejas canciones francesas, soy algo chovinista en ese sentido.
Stacey Kent, Melody Gardot, Diana Krall y Barbara han participado mucho en “Personas Verbales”.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Depende de mi estado de ánimo. Soy bastante ecléctica en esto de la lectura, y según me encuentre, iré o bien a por la última novela de tal autor, o entonces me entrará una portada por los ojos sin saber quién es el autor. Los títulos suelen ser siempre la puerta de entrada a la hora de escoger un libro, pero así y todo tengo a mis autores preferidos a los que leo, sea cual sea el título o la portada de su libro.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
No estoy reñida con las nuevas tecnologías, pero reconozco que me cuesta un poco mantenerme al día.
Uso mucho Facebook, me ayuda a estar en contacto con todos mis amigos que viven lejos (Japón, Canadá, Argentina… Europa), y familia. Pero no voy más allá, tengo mi blog “A flor de pluma”, internet y Facebook, creo que es más que suficiente para estar en contacto con amigos, lectores, compañeros de lectura, y al día.
Lo intenté con Twitter, pero desistí, no termina de convencerme ni de engancharme.

7.- ¿Eres escritora de día o de noche? 
De día.

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
Me encanta la música, no podría vivir sin ella. Me acompaña a todas partes.
La pintura me gusta mucho también, tengo gustos algo clásicos en este sentido, y destaco el impresionismo que me tiene encandilada.

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) ¿Nos recomiendas un libro? He leído recientemente “Terapia amorosa” de Daniel Glattauer que me gusta mucho como autor. Y entre los clásicos, recomiendo y mucho cualquiera de Émile Zola.
En el género del ”ensayo” hay un libro recién publicado que recomiendo mucho por su temática muy de actualidad. Se trata de “Con la lengua fuera” de Ana Abejón (ed. ACEN), y trata de la difícil y demoledora convivencia con un PSI (Psicópata Socialmente Integrado), vivimos rodeados de ellos.

b) Un personaje literario que sea inspirador para ti.
No podría citar solo a uno, pues son muchos los que me han marcado. Destacaría a Julien Sorel de “Rojo y Negro” (Stendhal), a Jane Eyre (Brontë), Anna Karenina (Tolstoï), todos personajes con una fuerza y una pasión arrolladora.

c) ¿Qué género literario te apasiona más? El histórico.

d) ¿Eres de radio o de televisión? De radio, siempre.

e) ¿Mar o montaña? Lo siento.
Ambos, y como tengo la suerte de vivir en la Costa Brava, tengo a mano Pirineos y Mediterráneo, todo un lujo.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
Uf… Me sorprenden cada día, soy bastante ingenua en cuanto a que tiendo a pensar siempre que la gente es buena, y por desgracia cada día veo que no es así.

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular. Mediterráneo de Serrat. Me conmueve siempre.

10.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.

Un fin de semana 100% casero, con mi marido, sin obligaciones, sin compromisos de trabajo, sin quedadas, simplemente en casa. Salir a pasear con Kim, nuestra perra. Preparar una buena comida y/o cena, y ver una película comiendo pipas. ¡Por supuesto, con mi parcela de tiempo para leer!

sábado, 26 de agosto de 2017

Los últimos días de verano

Nos conducen a su final. Languidecen calmos. Niegan el paso al otoño, que quiere brillar ocre con aromas de humedad. Le pide al verano que recoja sus últimos días. Ellos miran atrás, recuerdan las pasiones, los amores fugaces. Sonríen y lo dejan pasar, pletórico y lluvioso. La melancolía que lo acompaña es sólo una pátina habitual a la que su escenario ya está acostumbrado y sabe que cada vez, los soles de otoño, se esconderán antes, hasta que su tiempo de lucidez sea inferior al de penumbra lo que anunciará la llegada del lóbrego invierno.