sábado, 16 de diciembre de 2017

LECTURAS 2017 - RESUMEN

Este 2017 he leído 40 libros en total, de temática variada, de autores noveles y consagrados, españoles y extranjeros. Me parece un buen número para alguien que aspira a escribir mejor cada vez, y espero llegar a cincuenta el próximo 2018, pero sobre todo disfrutarlos como he disfrutado este año. 2017 me ha reconciliado con la lectura como no lo hacía desde que era adolescente. Sí, siempre he continuado leyendo bastante pero este año es cuando más he disfrutado, analizado, criticado y reseñado los libros que he leído.

De los cuarenta (que podéis ver cuáles son en Goodreads) he querido destacar los 10 que más me han interesado, sin que esta clasificación pretenda ser más que lo que es, mi gusto como lector. Ahí van, por si alguien le sirve para estas navidades.

1) EL ÚLTIMO SOL - Félix Teira (reseñado en este blog)
https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/08/el-ultimo-sol-mi-cronica-de-lectura.html

2) ROSA DE LOS VIENTOS - Nina Peña (reseñado en este blog)
https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/12/rosa-de-los-vientos-mi-cronica-de.html

3) UN ESPÍA EN LA TRINCHERA - Enrique Bocangra (reseñado en este blog)
https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/08/un-espia-en-la-trinchera-kim-philby-en.html

4) PATRIA - Fernando Aranburu
5) LAS VÍRGENES SUICIDAS - Jeffrey Eugenides
6) EL ÚLTIMO ADIOS - Kate Morton
7) ¿POR QUÉ DAMASCO? - Tomás Alcoverro (reseñado en este blog)
https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/09/por-que-damasco-mi-cronica-de-lectura.html

8) SI ESTO ES UN HOMBRE - Primo Levi
9) LA IMPACIENCIA DEL CORAZÓN - Stefan Zweig
10) LAS BENÉVOLAS - Jonathan Littel

martes, 12 de diciembre de 2017

Maltratada

Siempre igual. Estoy harta. Esto no cambia. Mira que me prometió que me dejaría en paz, que no me volvería a tratar como un simple objeto que usar cuando le interesase, pero creo que él nunca cambiará. Tengo que asumir que mi vida va a continuar siendo así y no sé si seré capaz de escapar.
La única salida que me queda es pedir ayuda. Tengo que contárselo a alguien, pero ¿cómo podría hacerlo? Tengo tanto miedo…
Cuando abusa de mí, me utiliza, me estira, me arruga, me empuja, a su libre albedrío sin que yo pueda hacer nada, sufro muchísimo.
Y últimamente comete esos atropellos conmigo muy a menudo. Debe ser que está concentrado en su novela sobre viajes en el tiempo, porque la semana pasada hablé con Hipérbole y me dijo que al fin a ella la ha dejado tranquila.
Quiero desaparecer de su libro y sobre todo de su mente de una vez. Por favor, ¡que termine pronto! Yo ya no puedo más. O el tiempo de la nueva trama avanza de forma rectilínea, hacia adelante y gradual, o me suicidaré, porque ayer, cuando me atreví a encararme con él, me amenazó muy serio diciendo:
—Mira, Elipsis, o te calmas, o te voy a mezclar con Hipérbaton en el mismo texto y entonces sí que no sabrás si avanzas, si retrocedes, cuál es el comienzo y cuál el final de cada frase y párrafo.

Me desmoroné. Supe que mi sufrimiento no tenía solución y entonces llamé a Metáfora para que me hiciese desaparecer.

domingo, 10 de diciembre de 2017

ESCRITORES SINGULARES-28: PETRA DINDINGER


Petra Dindinger es una ESCRITORA SINGULAR. Sus relatos nos regalan trazos de historia, de pasión, de relaciones humanas y de costumbrismo. Siempre están magníficamente documentados, con rigor, con un profundo estudio de la época y de las costumbres de cada momento en que sitúe su trama. Y Petra nos transporta a través de un viaje en el tiempo a épocas pasadas, a escenarios trascendentes en algunos momentos de nuestra historia, o pintorescos en otras ocasiones. También nos enseña, enriquece nuestra cultura con retazos de curiosidades de cada momento y nutre nuestro conocimiento de personajes históricos y sus andanzas. Por eso es un doble placer leer a Petra, porque disfrutas con las historias que crea y porque aprendes a la par, con ellas.
He podido compartir con Petra el Taller de escritura online Sanscliché, impartido por Rosario Raro y ha sido un verdadero placer comentar y disfrutar cada semana sus relatos.

Petra es ya una escritora multi publicada con tres libros en el mercado: La Barrera, Eternos y El Enmarcador, recién publicado con editorial ACEN, cuya lectura abordaré en breve.

A continuación comparto con todos vosotros, lectores, un relato de Petra en esencia pura, con historia, con amor, con pasión y con arte. Por favor, leedlo, es precioso.

Y para que conozcáis un poquito más a su autora, una breve entrevista a continuación.

Podéis también verla en este vídeo de la editorial ACEN

https://www.facebook.com/ACENeditorial/videos/1553082638112266/


 El amor que nace repentinamente más tarda en irse.
 (Jean de la Bruyére)

MÁRMOL SEDOSO
“Un amor escultural”

—Friné, Friné, no me mires a mí, mira hacia la derecha, por favor. ¿No ves que me apartas del trabajo? —Praxíteles dibujaba con rapidez el primer esbozo sobre papiro de lo que se convertiría en la escultura de su Afrodita soñada, la que tenía delante de sí.
Había tenido muchas modelos, ninguna tan hermosa ni perfecta como Friné. Ambos estaban bajo los efectos de un febril enamoramiento y la hetaira de eso entendía más que él. Sabía que lo tenía atrapado, pero también ella se licuaba mirándolo cuando trabajaba. Se le despertaban todos los sentidos y cuando a él le sobrevenía el ataque fogoso del sublime deseo, tiraba las herramientas al suelo y ambos se entregaban a las llamas del fuego encendido por Eros.
Con el tiempo la profesionalidad del escultor hizo comprender a Friné que una cosa era el trabajo y otra la diversión. Y Praxíteles se tomaba su oficio muy en serio. Tanto como el amor hacia ella, pero su sentido común equilibraba la balanza del deber y del placer. Hasta Friné se contagiaba y refinó su ya amplia educación. En los ratos que podía relajarse, encargaba a los oradores de la confederación que la instruyesen en las filosofías modernas para discutirlas y comentarlas después con él.
Modelaba con yeso primero, y era tan perfeccionista que hasta no obtener una figura totalmente natural, no dejaba de retocar la masa tanto que Friné a veces se cansaba de la postura. Praxíteles no quería utilizar el bronce, quería un cambio y había ensayado con mármol, material novedoso para la escultura. Cuando lo probó por primera vez se quedó entusiasmado con el resultado. Quería conseguir su sueño de esculpir una Afrodita tan hermosa que perdurase a través de las generaciones. Pero el bronce no le gustaba, no transmitía el tacto sedoso que conseguía con el mármol. Su modelo tenía el cuerpo tan extraordinariamente bello, soñaba día y noche con él. La figura debía tener una inclinación especial, con un contorno sinuoso de cadera que solo lo podía lograr si ella levantaba un poco esa parte del cuerpo. El peligro estribaba en que lo levantase demasiado; él era capaz de imaginarlo, pero tenía que ser natural, como un movimiento real.
—Friné, hazme caso, gira tu tronco ligeramente, solo un poco, y ahora levanta esa parte de tu cadera otro poquito; sí, sí, ahora, ahora mantente quieta. No te muevas, por favor. Ya casi lo tengo. Si logro lo que tengo en mente, vas a ser inmortal, querida, vas a perdurar a través de los siglos. Te voy a conceder un regalo muy valioso. Pero por las barbas de Zeus, no te muevas.
—Me gusta la inmortalidad, Praxíteles, pero tal como estoy ahora: de carne y hueso, no con materiales fríos. Con el calor que me produces cuando nuestras pieles se rozan y me haces vibrar. ¿De qué me sirve la inmortalidad cuando mi alma ya no esté contenida en mi cuerpo?
—¡No hables! Cuando hablas mueves la cadera y necesitaremos repetir hasta alcanzar la misma posición. Esta pose es primordial. Lo demás es fácil de conseguir, pero… aguanta, aguanta sin hablar.
Así estuvieron largo rato. Él trabajaba frenéticamente y tras dos vaciados de la clepsidra, el reloj de agua, suspiró y lanzó una exclamación de contento. Se apartó, dejó que Friné descansara y le cogió la mano.
—Ven, mira…
—¿Esa soy yo? —preguntó con picardía y se miró al espejo de cobre pulido que se encontraba sobre el tablero de la mesa para los utensilios.
—Sí, con toda certeza. Ahora vístete y ve al almacén a elegir una de mis obras.
Friné cruzó el pasillo hasta el almacén y se vio rodeada de esculturas de todas dimensiones. Unas cuantas a tamaño natural. Se fijaba en las más grandes, suponiendo que serían las más valiosas, pero no sabía por cuál decidirse. Tardó mucho en salir y Praxíteles la miró.
—Todavía no me he decidido, hermoso mío, no tengo prisa, porque tengo toda la vida contigo por delante, ¿no?
El escultor se sonrió. Días después, durante una sesión de modelaje, estando ella en posición yacente, entró corriendo la criada de Praxíteles gritando que salía un humo negro del almacén. El escultor se quedó tieso y ordenó enérgicamente salvar la figura de Eros, recién acabada. Él mismo traspasó el pasillo hasta la estancia contigua y vio que solo ardía el fuego del brasero. Friné supo así cuál era la pieza más valiosa para su amante. Se la pediría tras algún acto amoroso especial.

ENTREVISTA SINGULAR

1.- Aunque ya eres una autora publicada, si te dieran la posibilidad de publicar una novela con una gran editorial ¿sobre qué tema te gustaría escribirla?
No me planteo ya ninguna gran editorial, pero el tema que tengo entre manos estaría bien, aunque ya está comprometido con una editorial pequeña. Se trata de una historia entre las dos guerras mundiales en Alemania. Otro sería algo que tengo en el cajón comenzado y por varias dificultades no pude llevar a cabo. Siempre aparece algo histórico en mis escritos, la del cajón es de un pintor del siglo XVI del que se ha escrito mucho. Igual lo retomaré algún día.

2.- Imagino que como buena escritora que eres serás también una gran lectora, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
Sin duda alguna de noche, cuando ya todo está en calma.

3.- He podido disfrutar de tus relatos en el curso de escritura online Sanscliché impartido por Rosario Raro . Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco? ¿Nos podrías contar tu experiencia con los dos libros que has publicado? Y cuéntanos un poco qué podemos encontrar en El enmarcador, que estoy seguro será un éxito.
El folio en blanco tarda segundos en recibir color. Solo necesito una palabra, una situación para comenzar. He publicado tres, la primera novela fue el premio de novela “Ciudad de Irún” 1984.  El enmarcador es como la vida misma, una lucha por el enfrentamiento consigo mismo, el dar el salto a lo desconocido, aunque sea en contra de las enseñanzas y creencias, el protagonista tiene que salir de lo impensable para él, y se desencadenan unas vivencias jamás imaginados con la ayuda de dos coprotagonistas.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
Cuando escribo histórica me gusta la música que refleja aquellos tiempos, cuando es actual, me inclino por la clásica que sea agradable. Y cuando leo me gusta el silencio y vivir lo que se me propone a través de las letras que recorren mis ojos y entran en mi ser.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Casi siempre leo para documentarme y si me puedo deleitar con ello, mejor que mejor. Con los tiempos nefastos tras la República de Weimar no hay mucho deleite pero puedo comprender todos los miedos y sufrimientos, eso enriquece humanamente. Tengo un montón de libros en cola para leer, muchos de compañeros de editorial o curso con Rosario Raro. Por supuesto, recomiendo con mucho énfasis La huella de una carta y Volver a Canfranc. Ambas lecturas me han tenido atrapada de tal modo que me olvidé del mundo que me rodeaba…
Pero si entrase sin más en una librería elegiría la portada y contraportada y si la sinopsis me pareciera interesante, sería el libro elegido.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Las redes me parecen imprescindibles para estar conectada al mundo, porque no veo televisión y no sabría qué pasa en la cercanía y lejanía. Utilizo facebook para saber de mis amistades, ciertos blogs muy interesantes como el tuyo y los que enseñan truquillos para la escritura, porque ayudan a no tener que desplazarse.

7.- ¿Eres escritora de día o de noche?
En cuanto pillo un rato, me gustan las mañanas. Pero no siempre es posible.

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
No soy muy artista, sí he sido muy deportista. Solo he pintado un óleo en mi vida, que es un autorretrato (por detrás, por delante me era imposible). Me encantó que mis nietos de pequeños siempre me identificaban con esa mujer sentada sobre un espigón en la playa… Lo pinté a lo Van Gogh, además, como él  bajo un ataque de fiebre en 12 horas repartidos en dos días. Fue algo compulso.

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas
a) ¿Nos recomiendas un libro?
El lazarillo de Tormes
b) Un personaje literario que sea inspirador para ti.
            Alexis Zorbas de Kazantzakis
c) ¿Qué género literario te apasiona más?
             Histórico
d) ¿Eres de radio o de televisión?
             Radio sin duda alguna, durante el desayuno y conduciendo
e) ¿Mar o montaña?
No puedo prescindir de mar ni de montaña
f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
           Estar buceando a cuarenta  metros de profundidad rodeada de cientos de     barracudas por 
           Cap de Creus.
g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular
1492 de Vangelis
10.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Mi escena de la felicidad es tener la sensación de libertad estando en el mar y abrazar con la vista las montañas de enfrente como también viceversa, estar en la montaña con alas y ver el mar como símbolo de libertad. Un buen paisaje hace sentirme unida al universo, eso es la felicidad máxima

miércoles, 6 de diciembre de 2017

AMADO AMATI - Mi crónica de lectura

Comencé Amado Amati (publicado por Unaria Ediciones) en el aeropuerto internacional de Dhaka (capital de Bangladesh) en mi camino de regreso a casa después de una semana intensa de trabajo.
Tenía por delante veintitrés horas de viaje entre aviones, esperas, y coche hasta mi casa y pensé que el tedio de la rutina de ese viaje interminable podría combatirlo con la novela de Vi Gascó que tantas ganas tenía de leer.

La primera atracción de la novela es su textura. Ese suave tacto a caucho sedoso que te anima a coger el libro y su formato pequeño, manejable, de viaje. Siempre he pensado que una buena presentación, una edición cuidada, es la puerta de entrada para que un lector elija un libro.

La novela me había picado ya la curiosidad desde que acudí a la multitudinaria presentación de Vi Gascó en La Bohemia. Primero por el título, ya que yo desconocía que Amati fuese un tipo de violín y cuando me enteré de ello cambió totalmente mi perspectiva.

Aunque Amado Amati está publicado dentro de la serie Castelló Negre, para mí se trata más de una novela de intriga, en la que los trazos de la trama se van trenzando en un bucle del que cuesta imaginar su desenlace. Tiene los elementos indispensables para atrapar la atención del lector, una línea investigadora juvenil, una vía paralela de negocios turbios, una muerte, y un descubrimiento que hará dudar de todos. Vicente escribe una prosa dinámica, que avanza sin demasiadas contemplaciones en su entorno, sin exacerbar las descripciones ni buscar recovecos ni florituras. Eso hace que la acción avance y que no quieras dejar de leer.

Sus personajes son identificables. Puedes hasta ponerles cara, incluso. Es fácil entender cómo piensan, lo que sienten, lo que anhelan porque Vicente los ha creado en detalle, de manera que puedes imaginarte hablando con ellos y esperando cuál será su reacción. No hay ambigüedad, salvo en aquellos que ocultan algo.

Cuando llegué a Estambul, nueve horas después de despegar de Bangladesh, había terminado Amado Amati y había disfrutado de una historia auténtica, como las de Agatha Christie, como las de Poirot, tamizadas por el filtro de Benicàssim y acercadas a nuestra cultura.

Enhorabuena, Vi, creo que tienes talento para sorprendernos con muchas más novelas, con intriga, con sorpresa, y estoy seguro de que lo harás.


Ya no me puedo resistir a leer El círculo XY.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Té con cardamomo

Me encontraba en el cruce entre dos calles. El entorno me resultaba familiar. El olor a especias cotidiano y todo parecía formar parte de un recuerdo cercano. Sin embargo, yo no vivía allí. Los carteles estaban escritos en árabe. Por algún motivo los podía leer y comprender, aun cuando no recordase haber estudiado nunca ese idioma.
Me dije que estaba viviendo un sueño muy realista y que, probablemente cuando despertase, no me acordaría de mucho. Intenté memorizar algunos detalles, el nombre de las calles que conformaban el cruce en que me encontraba, lo que decían los toldos de los comercios, el color de las puertas… con la idea de que cuando despertara pudiese identificar aquel lugar.
Una mujer salió de la cafetería de enfrente. Al verme, se detuvo un instante y pareció extrañada. Y luego volvió a entrar sin darme tiempo a llamarla. Era ella, Saida. Yo sabía el perfume que le gustaba, su canción favorita y el postre que siempre disfrutaba conmigo. Pero vestía por completo de negro. Aquello me pareció raro. Y ¿por qué no me había saludado?
Sufrí un estremecimiento. Aquello era demasiado real para ser un sueño. Mis recuerdos se tornaron en argumentos que comenzaron a encontrar puntos de unión, a adquirir una coherencia y finalmente a adoptar un sentido. Me llevé la mano al bolsillo interior del traje y saqué mi pasaporte. Dentro había dos billetes de avión. Uno ya utilizado, Barcelona-Alejandría fechado el 20 de noviembre y el otro, un día después, Alejandría-Barcelona emitido a mi nombre. Sí. Era yo. Y entonces pareció que mi mente salía de un flashback y fui consciente de qué hacía allí.
En mi última sesión de hipnoterapia, mi psicólogo me retrotrajo a mi vida anterior y descubrió quién había sido: Hussein Albakri, un comerciante alejandrino que, el mismo día de su boda con Saida falleció de un paro cardíaco. Cuando terminó mi sesión de hipnosis supe que tenía que volver allí, para saber que ella estaba bien y debía transmitirle que yo también lo estaba. Habían pasado más de veinte años. Así que no lo pensé más y ese mismo día compré los pasajes. Y allí me encontraba.
Entré en la cafetería y pedí un té con menta. Ella me tomó el pedido. Su rostro había envejecido pero su mirada era la misma, intensa, violeta y vivaz.
Entraron dos chicas en la veintena que se acercaron a ella y la besaron. Debían ser sus hijas. Al momento, lo hizo un caballero bien parecido, con una larga barba y el pelo cano y le dio un beso en la mejilla. Saida parecía feliz. Su vida había continuado y había formado una familia. Aquella visión me reconfortó.
Cuando me trajo lo que había pedido, mi felicidad se tornó sobrecogimiento cuando ella me sonrió con un gesto únicamente nuestro que teníamos siendo novios. Se mordisqueaba el labio inferior cuando sonreía y entonces me dijo.
—Te lo he preparado como te gusta, con azúcar moreno, hierbabuena y una cucharadita de cardamomo.
No pude ni respirar. Ese era el té que tomábamos siempre de novios.


viernes, 1 de diciembre de 2017

ROSA DE LOS VIENTOS - MI CRÓNICA DE LECTURA

Apenas puedo escribir con claridad esta crónica de lectura, pues he terminado de leer Rosa de los vientos, de Nina Peña en una vorágine de sentimientos, sorpresa, emociones catapultadas al infinito y pensamientos embarullados que me llevan flotando a un mundo extrasensorial en el que me encuentro en este instante, decidiendo qué voy a contar de esta experiencia tan fuerte.
No recuerdo un efecto tan profundo en mí tras leer un libro desde hace mucho tiempo. Y quizá sea así porque nunca ningún libro ha generado un efecto tan devastador, tan placentero y tan a la totalidad como este.

He pensado mucho rato cómo definir lo que ha supuesto la lectura de esta magnífica novela y soy incapaz de sintetizarlo en pocas líneas. Y es que deambular el pensamiento a través de la prosa que Nina Peña ha tejido con maestría, con barroquismo preciosista, con amor por las palabras lentas, por escribir las emociones, por crear un mundo en torno a cada frase, a cada descripción o sentimiento, por diseñar una arquitectura perfecta de cada pequeño avance en una trama que parece no avanzar pero que sin embargo te acuna y te baña de cercanía, de realidad, ha sido lo más próximo que he vivido a la contemplación de una obra de arte per se, por ella misma, no por querer saber qué sucede en la trama, qué le ocurre a sus personajes, cuáles son los elementos que confluyen o determinan los acontecimientos. La lectura de Rosa de los vientos es, en sí misma, el puro placer por leerla, sin más, por deleitarse en cada frase, en cada recoveco adjetivado, en cada ligazón de sentimientos con olores, con ambientes y luces que escenifican instantes que vives, que percibes y en los que simplemente quieres quedarte. No necesitas avanzar, porque lo que vaya a suceder es incluso quizá menos importante que lo que está ocurriendo, pero a la vez sí quieres hacerlo para continuar con el placer inconmensurable de llevarlo a cabo, de recorrer palabras, adverbios, preposiciones y conjuntos verbales que configuran un conjunto artístico.

Es como escuchar deep-house de fondo en una tarde soleada de mayo, con esa melodía que podrías escuchar eternamente porque hacerlo es placentero, porque te da la vida, o como situarte frente a un cuadro enorme abstracto y simplemente contemplarlo, dejar pasar el tiempo mientras lo único que haces es detener tu mirada en esa abstracción.

Es arte en su estado más puro. Es lo que creo Nina ha conseguido con Rosa de los vientos.
No se trata ni de qué género sea la novela, ni de si el narrador es o no omnisciente, ni si tiene poco diálogo o frases-párrafo interminables. Ni tan solo si su trama es original o sorprendente. Es muchísimo más que eso. Es como el “Cuadro blanco sobre fondo blanco” que un día alguien diseñó, o como los desfiles de ropa imposible de Agatha Ruiz de la Prada que nadie se pondría pero que da igual porque sus creaciones son en sí mismas eso, una obra de arte que no ha de estar al servicio de ninguna utilidad.

Eso es Rosa de los vientos para mí. Una novela que no representa algo para entretener, o para dar de comer a una editorial, ni siquiera para ningún uso o finalidad que alguien pudiera imaginar.


Rosa de los vientos, simplemente es.