sábado, 16 de diciembre de 2017

LECTURAS 2017 - RESUMEN

Este 2017 he leído 40 libros en total, de temática variada, de autores noveles y consagrados, españoles y extranjeros. Me parece un buen número para alguien que aspira a escribir mejor cada vez, y espero llegar a cincuenta el próximo 2018, pero sobre todo disfrutarlos como he disfrutado este año. 2017 me ha reconciliado con la lectura como no lo hacía desde que era adolescente. Sí, siempre he continuado leyendo bastante pero este año es cuando más he disfrutado, analizado, criticado y reseñado los libros que he leído.

De los cuarenta (que podéis ver cuáles son en Goodreads) he querido destacar los 10 que más me han interesado, sin que esta clasificación pretenda ser más que lo que es, mi gusto como lector. Ahí van, por si alguien le sirve para estas navidades.

1) EL ÚLTIMO SOL - Félix Teira (reseñado en este blog)
https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/08/el-ultimo-sol-mi-cronica-de-lectura.html

2) ROSA DE LOS VIENTOS - Nina Peña (reseñado en este blog)
https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/12/rosa-de-los-vientos-mi-cronica-de.html

3) UN ESPÍA EN LA TRINCHERA - Enrique Bocangra (reseñado en este blog)
https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/08/un-espia-en-la-trinchera-kim-philby-en.html

4) PATRIA - Fernando Aranburu
5) LAS VÍRGENES SUICIDAS - Jeffrey Eugenides
6) EL ÚLTIMO ADIOS - Kate Morton
7) ¿POR QUÉ DAMASCO? - Tomás Alcoverro (reseñado en este blog)
https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/09/por-que-damasco-mi-cronica-de-lectura.html

8) SI ESTO ES UN HOMBRE - Primo Levi
9) LA IMPACIENCIA DEL CORAZÓN - Stefan Zweig
10) LAS BENÉVOLAS - Jonathan Littel

martes, 12 de diciembre de 2017

Maltratada

Siempre igual. Estoy harta. Esto no cambia. Mira que me prometió que me dejaría en paz, que no me volvería a tratar como un simple objeto que usar cuando le interesase, pero creo que él nunca cambiará. Tengo que asumir que mi vida va a continuar siendo así y no sé si seré capaz de escapar.
La única salida que me queda es pedir ayuda. Tengo que contárselo a alguien, pero ¿cómo podría hacerlo? Tengo tanto miedo…
Cuando abusa de mí, me utiliza, me estira, me arruga, me empuja, a su libre albedrío sin que yo pueda hacer nada, sufro muchísimo.
Y últimamente comete esos atropellos conmigo muy a menudo. Debe ser que está concentrado en su novela sobre viajes en el tiempo, porque la semana pasada hablé con Hipérbole y me dijo que al fin a ella la ha dejado tranquila.
Quiero desaparecer de su libro y sobre todo de su mente de una vez. Por favor, ¡que termine pronto! Yo ya no puedo más. O el tiempo de la nueva trama avanza de forma rectilínea, hacia adelante y gradual, o me suicidaré, porque ayer, cuando me atreví a encararme con él, me amenazó muy serio diciendo:
—Mira, Elipsis, o te calmas, o te voy a mezclar con Hipérbaton en el mismo texto y entonces sí que no sabrás si avanzas, si retrocedes, cuál es el comienzo y cuál el final de cada frase y párrafo.

Me desmoroné. Supe que mi sufrimiento no tenía solución y entonces llamé a Metáfora para que me hiciese desaparecer.

domingo, 10 de diciembre de 2017

ESCRITORES SINGULARES-28: PETRA DINDINGER


Petra Dindinger es una ESCRITORA SINGULAR. Sus relatos nos regalan trazos de historia, de pasión, de relaciones humanas y de costumbrismo. Siempre están magníficamente documentados, con rigor, con un profundo estudio de la época y de las costumbres de cada momento en que sitúe su trama. Y Petra nos transporta a través de un viaje en el tiempo a épocas pasadas, a escenarios trascendentes en algunos momentos de nuestra historia, o pintorescos en otras ocasiones. También nos enseña, enriquece nuestra cultura con retazos de curiosidades de cada momento y nutre nuestro conocimiento de personajes históricos y sus andanzas. Por eso es un doble placer leer a Petra, porque disfrutas con las historias que crea y porque aprendes a la par, con ellas.
He podido compartir con Petra el Taller de escritura online Sanscliché, impartido por Rosario Raro y ha sido un verdadero placer comentar y disfrutar cada semana sus relatos.

Petra es ya una escritora multi publicada con tres libros en el mercado: La Barrera, Eternos y El Enmarcador, recién publicado con editorial ACEN, cuya lectura abordaré en breve.

A continuación comparto con todos vosotros, lectores, un relato de Petra en esencia pura, con historia, con amor, con pasión y con arte. Por favor, leedlo, es precioso.

Y para que conozcáis un poquito más a su autora, una breve entrevista a continuación.

Podéis también verla en este vídeo de la editorial ACEN

https://www.facebook.com/ACENeditorial/videos/1553082638112266/


 El amor que nace repentinamente más tarda en irse.
 (Jean de la Bruyére)

MÁRMOL SEDOSO
“Un amor escultural”

—Friné, Friné, no me mires a mí, mira hacia la derecha, por favor. ¿No ves que me apartas del trabajo? —Praxíteles dibujaba con rapidez el primer esbozo sobre papiro de lo que se convertiría en la escultura de su Afrodita soñada, la que tenía delante de sí.
Había tenido muchas modelos, ninguna tan hermosa ni perfecta como Friné. Ambos estaban bajo los efectos de un febril enamoramiento y la hetaira de eso entendía más que él. Sabía que lo tenía atrapado, pero también ella se licuaba mirándolo cuando trabajaba. Se le despertaban todos los sentidos y cuando a él le sobrevenía el ataque fogoso del sublime deseo, tiraba las herramientas al suelo y ambos se entregaban a las llamas del fuego encendido por Eros.
Con el tiempo la profesionalidad del escultor hizo comprender a Friné que una cosa era el trabajo y otra la diversión. Y Praxíteles se tomaba su oficio muy en serio. Tanto como el amor hacia ella, pero su sentido común equilibraba la balanza del deber y del placer. Hasta Friné se contagiaba y refinó su ya amplia educación. En los ratos que podía relajarse, encargaba a los oradores de la confederación que la instruyesen en las filosofías modernas para discutirlas y comentarlas después con él.
Modelaba con yeso primero, y era tan perfeccionista que hasta no obtener una figura totalmente natural, no dejaba de retocar la masa tanto que Friné a veces se cansaba de la postura. Praxíteles no quería utilizar el bronce, quería un cambio y había ensayado con mármol, material novedoso para la escultura. Cuando lo probó por primera vez se quedó entusiasmado con el resultado. Quería conseguir su sueño de esculpir una Afrodita tan hermosa que perdurase a través de las generaciones. Pero el bronce no le gustaba, no transmitía el tacto sedoso que conseguía con el mármol. Su modelo tenía el cuerpo tan extraordinariamente bello, soñaba día y noche con él. La figura debía tener una inclinación especial, con un contorno sinuoso de cadera que solo lo podía lograr si ella levantaba un poco esa parte del cuerpo. El peligro estribaba en que lo levantase demasiado; él era capaz de imaginarlo, pero tenía que ser natural, como un movimiento real.
—Friné, hazme caso, gira tu tronco ligeramente, solo un poco, y ahora levanta esa parte de tu cadera otro poquito; sí, sí, ahora, ahora mantente quieta. No te muevas, por favor. Ya casi lo tengo. Si logro lo que tengo en mente, vas a ser inmortal, querida, vas a perdurar a través de los siglos. Te voy a conceder un regalo muy valioso. Pero por las barbas de Zeus, no te muevas.
—Me gusta la inmortalidad, Praxíteles, pero tal como estoy ahora: de carne y hueso, no con materiales fríos. Con el calor que me produces cuando nuestras pieles se rozan y me haces vibrar. ¿De qué me sirve la inmortalidad cuando mi alma ya no esté contenida en mi cuerpo?
—¡No hables! Cuando hablas mueves la cadera y necesitaremos repetir hasta alcanzar la misma posición. Esta pose es primordial. Lo demás es fácil de conseguir, pero… aguanta, aguanta sin hablar.
Así estuvieron largo rato. Él trabajaba frenéticamente y tras dos vaciados de la clepsidra, el reloj de agua, suspiró y lanzó una exclamación de contento. Se apartó, dejó que Friné descansara y le cogió la mano.
—Ven, mira…
—¿Esa soy yo? —preguntó con picardía y se miró al espejo de cobre pulido que se encontraba sobre el tablero de la mesa para los utensilios.
—Sí, con toda certeza. Ahora vístete y ve al almacén a elegir una de mis obras.
Friné cruzó el pasillo hasta el almacén y se vio rodeada de esculturas de todas dimensiones. Unas cuantas a tamaño natural. Se fijaba en las más grandes, suponiendo que serían las más valiosas, pero no sabía por cuál decidirse. Tardó mucho en salir y Praxíteles la miró.
—Todavía no me he decidido, hermoso mío, no tengo prisa, porque tengo toda la vida contigo por delante, ¿no?
El escultor se sonrió. Días después, durante una sesión de modelaje, estando ella en posición yacente, entró corriendo la criada de Praxíteles gritando que salía un humo negro del almacén. El escultor se quedó tieso y ordenó enérgicamente salvar la figura de Eros, recién acabada. Él mismo traspasó el pasillo hasta la estancia contigua y vio que solo ardía el fuego del brasero. Friné supo así cuál era la pieza más valiosa para su amante. Se la pediría tras algún acto amoroso especial.

ENTREVISTA SINGULAR

1.- Aunque ya eres una autora publicada, si te dieran la posibilidad de publicar una novela con una gran editorial ¿sobre qué tema te gustaría escribirla?
No me planteo ya ninguna gran editorial, pero el tema que tengo entre manos estaría bien, aunque ya está comprometido con una editorial pequeña. Se trata de una historia entre las dos guerras mundiales en Alemania. Otro sería algo que tengo en el cajón comenzado y por varias dificultades no pude llevar a cabo. Siempre aparece algo histórico en mis escritos, la del cajón es de un pintor del siglo XVI del que se ha escrito mucho. Igual lo retomaré algún día.

2.- Imagino que como buena escritora que eres serás también una gran lectora, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
Sin duda alguna de noche, cuando ya todo está en calma.

3.- He podido disfrutar de tus relatos en el curso de escritura online Sanscliché impartido por Rosario Raro . Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco? ¿Nos podrías contar tu experiencia con los dos libros que has publicado? Y cuéntanos un poco qué podemos encontrar en El enmarcador, que estoy seguro será un éxito.
El folio en blanco tarda segundos en recibir color. Solo necesito una palabra, una situación para comenzar. He publicado tres, la primera novela fue el premio de novela “Ciudad de Irún” 1984.  El enmarcador es como la vida misma, una lucha por el enfrentamiento consigo mismo, el dar el salto a lo desconocido, aunque sea en contra de las enseñanzas y creencias, el protagonista tiene que salir de lo impensable para él, y se desencadenan unas vivencias jamás imaginados con la ayuda de dos coprotagonistas.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
Cuando escribo histórica me gusta la música que refleja aquellos tiempos, cuando es actual, me inclino por la clásica que sea agradable. Y cuando leo me gusta el silencio y vivir lo que se me propone a través de las letras que recorren mis ojos y entran en mi ser.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Casi siempre leo para documentarme y si me puedo deleitar con ello, mejor que mejor. Con los tiempos nefastos tras la República de Weimar no hay mucho deleite pero puedo comprender todos los miedos y sufrimientos, eso enriquece humanamente. Tengo un montón de libros en cola para leer, muchos de compañeros de editorial o curso con Rosario Raro. Por supuesto, recomiendo con mucho énfasis La huella de una carta y Volver a Canfranc. Ambas lecturas me han tenido atrapada de tal modo que me olvidé del mundo que me rodeaba…
Pero si entrase sin más en una librería elegiría la portada y contraportada y si la sinopsis me pareciera interesante, sería el libro elegido.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Las redes me parecen imprescindibles para estar conectada al mundo, porque no veo televisión y no sabría qué pasa en la cercanía y lejanía. Utilizo facebook para saber de mis amistades, ciertos blogs muy interesantes como el tuyo y los que enseñan truquillos para la escritura, porque ayudan a no tener que desplazarse.

7.- ¿Eres escritora de día o de noche?
En cuanto pillo un rato, me gustan las mañanas. Pero no siempre es posible.

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
No soy muy artista, sí he sido muy deportista. Solo he pintado un óleo en mi vida, que es un autorretrato (por detrás, por delante me era imposible). Me encantó que mis nietos de pequeños siempre me identificaban con esa mujer sentada sobre un espigón en la playa… Lo pinté a lo Van Gogh, además, como él  bajo un ataque de fiebre en 12 horas repartidos en dos días. Fue algo compulso.

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas
a) ¿Nos recomiendas un libro?
El lazarillo de Tormes
b) Un personaje literario que sea inspirador para ti.
            Alexis Zorbas de Kazantzakis
c) ¿Qué género literario te apasiona más?
             Histórico
d) ¿Eres de radio o de televisión?
             Radio sin duda alguna, durante el desayuno y conduciendo
e) ¿Mar o montaña?
No puedo prescindir de mar ni de montaña
f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
           Estar buceando a cuarenta  metros de profundidad rodeada de cientos de     barracudas por 
           Cap de Creus.
g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular
1492 de Vangelis
10.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Mi escena de la felicidad es tener la sensación de libertad estando en el mar y abrazar con la vista las montañas de enfrente como también viceversa, estar en la montaña con alas y ver el mar como símbolo de libertad. Un buen paisaje hace sentirme unida al universo, eso es la felicidad máxima

miércoles, 6 de diciembre de 2017

AMADO AMATI - Mi crónica de lectura

Comencé Amado Amati (publicado por Unaria Ediciones) en el aeropuerto internacional de Dhaka (capital de Bangladesh) en mi camino de regreso a casa después de una semana intensa de trabajo.
Tenía por delante veintitrés horas de viaje entre aviones, esperas, y coche hasta mi casa y pensé que el tedio de la rutina de ese viaje interminable podría combatirlo con la novela de Vi Gascó que tantas ganas tenía de leer.

La primera atracción de la novela es su textura. Ese suave tacto a caucho sedoso que te anima a coger el libro y su formato pequeño, manejable, de viaje. Siempre he pensado que una buena presentación, una edición cuidada, es la puerta de entrada para que un lector elija un libro.

La novela me había picado ya la curiosidad desde que acudí a la multitudinaria presentación de Vi Gascó en La Bohemia. Primero por el título, ya que yo desconocía que Amati fuese un tipo de violín y cuando me enteré de ello cambió totalmente mi perspectiva.

Aunque Amado Amati está publicado dentro de la serie Castelló Negre, para mí se trata más de una novela de intriga, en la que los trazos de la trama se van trenzando en un bucle del que cuesta imaginar su desenlace. Tiene los elementos indispensables para atrapar la atención del lector, una línea investigadora juvenil, una vía paralela de negocios turbios, una muerte, y un descubrimiento que hará dudar de todos. Vicente escribe una prosa dinámica, que avanza sin demasiadas contemplaciones en su entorno, sin exacerbar las descripciones ni buscar recovecos ni florituras. Eso hace que la acción avance y que no quieras dejar de leer.

Sus personajes son identificables. Puedes hasta ponerles cara, incluso. Es fácil entender cómo piensan, lo que sienten, lo que anhelan porque Vicente los ha creado en detalle, de manera que puedes imaginarte hablando con ellos y esperando cuál será su reacción. No hay ambigüedad, salvo en aquellos que ocultan algo.

Cuando llegué a Estambul, nueve horas después de despegar de Bangladesh, había terminado Amado Amati y había disfrutado de una historia auténtica, como las de Agatha Christie, como las de Poirot, tamizadas por el filtro de Benicàssim y acercadas a nuestra cultura.

Enhorabuena, Vi, creo que tienes talento para sorprendernos con muchas más novelas, con intriga, con sorpresa, y estoy seguro de que lo harás.


Ya no me puedo resistir a leer El círculo XY.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Té con cardamomo

Me encontraba en el cruce entre dos calles. El entorno me resultaba familiar. El olor a especias cotidiano y todo parecía formar parte de un recuerdo cercano. Sin embargo, yo no vivía allí. Los carteles estaban escritos en árabe. Por algún motivo los podía leer y comprender, aun cuando no recordase haber estudiado nunca ese idioma.
Me dije que estaba viviendo un sueño muy realista y que, probablemente cuando despertase, no me acordaría de mucho. Intenté memorizar algunos detalles, el nombre de las calles que conformaban el cruce en que me encontraba, lo que decían los toldos de los comercios, el color de las puertas… con la idea de que cuando despertara pudiese identificar aquel lugar.
Una mujer salió de la cafetería de enfrente. Al verme, se detuvo un instante y pareció extrañada. Y luego volvió a entrar sin darme tiempo a llamarla. Era ella, Saida. Yo sabía el perfume que le gustaba, su canción favorita y el postre que siempre disfrutaba conmigo. Pero vestía por completo de negro. Aquello me pareció raro. Y ¿por qué no me había saludado?
Sufrí un estremecimiento. Aquello era demasiado real para ser un sueño. Mis recuerdos se tornaron en argumentos que comenzaron a encontrar puntos de unión, a adquirir una coherencia y finalmente a adoptar un sentido. Me llevé la mano al bolsillo interior del traje y saqué mi pasaporte. Dentro había dos billetes de avión. Uno ya utilizado, Barcelona-Alejandría fechado el 20 de noviembre y el otro, un día después, Alejandría-Barcelona emitido a mi nombre. Sí. Era yo. Y entonces pareció que mi mente salía de un flashback y fui consciente de qué hacía allí.
En mi última sesión de hipnoterapia, mi psicólogo me retrotrajo a mi vida anterior y descubrió quién había sido: Hussein Albakri, un comerciante alejandrino que, el mismo día de su boda con Saida falleció de un paro cardíaco. Cuando terminó mi sesión de hipnosis supe que tenía que volver allí, para saber que ella estaba bien y debía transmitirle que yo también lo estaba. Habían pasado más de veinte años. Así que no lo pensé más y ese mismo día compré los pasajes. Y allí me encontraba.
Entré en la cafetería y pedí un té con menta. Ella me tomó el pedido. Su rostro había envejecido pero su mirada era la misma, intensa, violeta y vivaz.
Entraron dos chicas en la veintena que se acercaron a ella y la besaron. Debían ser sus hijas. Al momento, lo hizo un caballero bien parecido, con una larga barba y el pelo cano y le dio un beso en la mejilla. Saida parecía feliz. Su vida había continuado y había formado una familia. Aquella visión me reconfortó.
Cuando me trajo lo que había pedido, mi felicidad se tornó sobrecogimiento cuando ella me sonrió con un gesto únicamente nuestro que teníamos siendo novios. Se mordisqueaba el labio inferior cuando sonreía y entonces me dijo.
—Te lo he preparado como te gusta, con azúcar moreno, hierbabuena y una cucharadita de cardamomo.
No pude ni respirar. Ese era el té que tomábamos siempre de novios.


viernes, 1 de diciembre de 2017

ROSA DE LOS VIENTOS - MI CRÓNICA DE LECTURA

Apenas puedo escribir con claridad esta crónica de lectura, pues he terminado de leer Rosa de los vientos, de Nina Peña en una vorágine de sentimientos, sorpresa, emociones catapultadas al infinito y pensamientos embarullados que me llevan flotando a un mundo extrasensorial en el que me encuentro en este instante, decidiendo qué voy a contar de esta experiencia tan fuerte.
No recuerdo un efecto tan profundo en mí tras leer un libro desde hace mucho tiempo. Y quizá sea así porque nunca ningún libro ha generado un efecto tan devastador, tan placentero y tan a la totalidad como este.

He pensado mucho rato cómo definir lo que ha supuesto la lectura de esta magnífica novela y soy incapaz de sintetizarlo en pocas líneas. Y es que deambular el pensamiento a través de la prosa que Nina Peña ha tejido con maestría, con barroquismo preciosista, con amor por las palabras lentas, por escribir las emociones, por crear un mundo en torno a cada frase, a cada descripción o sentimiento, por diseñar una arquitectura perfecta de cada pequeño avance en una trama que parece no avanzar pero que sin embargo te acuna y te baña de cercanía, de realidad, ha sido lo más próximo que he vivido a la contemplación de una obra de arte per se, por ella misma, no por querer saber qué sucede en la trama, qué le ocurre a sus personajes, cuáles son los elementos que confluyen o determinan los acontecimientos. La lectura de Rosa de los vientos es, en sí misma, el puro placer por leerla, sin más, por deleitarse en cada frase, en cada recoveco adjetivado, en cada ligazón de sentimientos con olores, con ambientes y luces que escenifican instantes que vives, que percibes y en los que simplemente quieres quedarte. No necesitas avanzar, porque lo que vaya a suceder es incluso quizá menos importante que lo que está ocurriendo, pero a la vez sí quieres hacerlo para continuar con el placer inconmensurable de llevarlo a cabo, de recorrer palabras, adverbios, preposiciones y conjuntos verbales que configuran un conjunto artístico.

Es como escuchar deep-house de fondo en una tarde soleada de mayo, con esa melodía que podrías escuchar eternamente porque hacerlo es placentero, porque te da la vida, o como situarte frente a un cuadro enorme abstracto y simplemente contemplarlo, dejar pasar el tiempo mientras lo único que haces es detener tu mirada en esa abstracción.

Es arte en su estado más puro. Es lo que creo Nina ha conseguido con Rosa de los vientos.
No se trata ni de qué género sea la novela, ni de si el narrador es o no omnisciente, ni si tiene poco diálogo o frases-párrafo interminables. Ni tan solo si su trama es original o sorprendente. Es muchísimo más que eso. Es como el “Cuadro blanco sobre fondo blanco” que un día alguien diseñó, o como los desfiles de ropa imposible de Agatha Ruiz de la Prada que nadie se pondría pero que da igual porque sus creaciones son en sí mismas eso, una obra de arte que no ha de estar al servicio de ninguna utilidad.

Eso es Rosa de los vientos para mí. Una novela que no representa algo para entretener, o para dar de comer a una editorial, ni siquiera para ningún uso o finalidad que alguien pudiera imaginar.


Rosa de los vientos, simplemente es.

jueves, 30 de noviembre de 2017

ESCRITORES SINGULARES-27: JUAN CARLOS NÚÑEZ MATEO

Juan Carlos Núñez Mateo es un ESCRITOR SINGULAR. Lo descubrí con su segunda novela titulada La escalera del gallinero editada por Lapajaritaroja 


con la que pude disfrutar de lo bien que escribe, de la estructura de su narrativa, de la evolución de las tramas en paralelo, de la descripción de los escenarios que te parece tocarlos y hasta olerlos y que reseñé en este mismo blog

https://loabsolutonoexiste.blogspot.com/2017/09/la-escalera-del-gallinero-mi-cronica-de.html

Juan Carlos destila una prosa cuya factura refleja oficio, con seguridad en la forma de abordar la trama que cada personaje va a vivir. Consigue llevarte al escenario que él mismo sustancia con sus descripciones. No es que te cuente cómo es el pueblo donde sucede la acción o la escena, es que tú, lector, lo notas a tu alrededor. Sientes cómo es, si hace frío o si huele a jazmín. Si estás a gusto sentado en un banco al calorcito del sol o si quieres ir a tomarte un café con otro personaje. Es algo real, una percepción que te hace sentirte protagonista de la novela que Juan Carlos ha decidido escribir y en la que te ha metido como figurante sin pedirte permiso.

Conseguir eso con una segunda novela, con una producción literaria tan incipiente es reflejar la buena calidad que subyace en un escritor novel que estoy seguro nos dará futuras alegrías y momentos de placentera lectura.

A continuación comparto con todos vosotros, lectores, un fragmento de su primera novela titulada Procesionaria, que en breve devoraré en pocas tardes de lectura otoñal.

Leedlo, os picará la curiosidad y no lo podréis dejar. Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.

Texto extraído de mi primera novela.

(…) Las horas eran tan parecidas la una a la otra que el tiempo se le antojaba suspendido. Se encontraba sentada en la cama de su habitación con las piernas cruzadas y los pies debajo de sus muslos esperando que algún acontecimiento la sacase de aquellos espantosos pensamientos. Recordaba la ausencia de emociones con la que el sirio trajinó la situación. Le pareció que se comportó como un autentico depredador sacando su lado más oscuro. Las preguntas se agolpaban en su pecho ahogándola, aumentando su desasosiego y el deseo de compartirlas con alguien. Lo intentó con Jonás pero no cogía el teléfono, dudaba de la reacción de su tío si le ponía al corriente de lo sucedido en Tierrantona. Sólo le quedaba esperar.
Balanceaba su cuerpo adelante y atrás como si se hallara en un perturbador trance. Reconociendo que tendría que haber tomado más en serio las advertencias de su tutor. Tenía su móvil junto a ella sobre la almohada, desconectado por temor a que Muhammad intentara localizarla, era la última persona con la que deseaba hablar. Cogió el aparato para activarlo y marcar de nuevo el número del biólogo. Lo acercó a su oreja con la esperanza que los tonos de llamada esta vez sí fueran contestados.
—Al fin te localizo. ¿Dónde estás?
—Estoy en La Paloma.
—Necesito verte.
—¿Qué ocurre?
—No quiero hablar por teléfono.
—Me estás asustando.
—No creo que más de lo que yo lo estoy.
—¿Dónde quedamos?
—En la entrada a la finca, junto al puente.
—Dame media hora.
—Te espero —concluyó ávida.
Estiró las piernas y cayó sobre la cama de espaldas. Una tímida expresión de consuelo se podía adivinar en las verdes pupilas que asomaban sobre las ojeras de su ominoso semblante. Mientras se ponía los pantalones cavilaba que Jonás le ayudaría. Sin percibirlo alejó por unos instantes sus temores para recordar su primer encuentro en los establos. Ya entonces sintió algo que ella descifraría después como amor, como si una semilla hubiera germinado en su corazón. Con los hoscos pensamientos reconoció que el malogrado jardín en que había convertido su espíritu necesitaba más que nunca de los cuidados del joven biólogo.
  
     Procesionaria.

ENTREVISTA SINGULAR 

1.- Aunque ya eres un autor publicado si te dieran la posibilidad de publicar tu próxima novela con una de las grandes, ¿sobre qué tema te gustaría escribirla? Y ¿a qué no renunciarías nunca en aras de la comercialidad a la que supuestamente pudiera dirigirte la editorial?
Cuando escribo no me lo planteo. Si tuviera la posibilidad de hacerlo con una de las grandes no alteraría mi forma de escribir. La temática que me gusta abordar en mis novelas habla de sentimientos, de emociones muchas veces contradictorias, lo que se suele presentar como la condición humana. Me divierte contar historias cercanas y muy reales pero con un trasfondo de misterio, ese algo que mantenga al lector con las ganas de seguir leyendo.
No renunciaría a la manera en que me gusta contar las cosas.

2.- Imagino que como buen escritor que eres serás también un gran lector, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
Suelo leer por las tardes, aunque depende mucho del lugar donde me encuentre.

3.- Disfruté muchísimo con la lectura de tu última novela titulada La escalera del gallinero que reseñé en este mismo blog. Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco? Y ¿nos puedes contar algo de tu próximo libro?
La idea germina en mi cabeza y durante un tiempo se va transformando en una historia o en varias, es cuando empiezo a escribir. Desde ese instante me convierto en una esponja que lo absorbe todo, cualquier situación cotidiana, algún gesto, una palabra, todo es susceptible de ser utilizado para dar vida a los personajes. Siempre digo que cuando estoy inmerso en una historia la página en blanco soy yo.
   La novela que estoy escribiendo sigue la línea de las anteriores, esta vez hay personajes que re repiten porque así me lo han pedido los lectores de La escalera del gallinero. Han pasado varios años desde que Luis y su hijo Siete dejaron Frémola para instalarse en la capital. La misteriosa desaparición de un joven será el comienzo de una aventura en la que se verán involucrados, una trama de espías donde nada es lo que parece.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
Música.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Me fijo en la temática sobre todo, aunque en ocasiones me dejo aconsejar por mis amigos.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
No me gustan demasiado, pero reconozco que es una ventana para que la gente te conozca. Desde que publique en 2010 Procesionaria uso este medio de manera más activa para mantener contacto con los lectores.

7.- ¿Eres escritor de día o de noche? Y añado, porque eres también nuestro profesor de escritura
No soy muy disciplinado. Hay semanas que escribo en cualquier momento que encuentro un hueco y otras en las que no escribo nada de nada. Pero si puedo elegir prefiero la noche.

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
Siempre he estado liado con algo. En mi juventud dibujaba mucho, sobre todo cómics. Más tarde descubrí el mundo de las figuras de plomo, pasaba el tiempo construyendo dioramas y pintando esas figuras. Aunque siempre me gustó escribir no fue hasta hace unos diez años que me lo tome algo más en serio.

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) ¿Nos recomiendas un libro?
Hermana, la primera novela de Rosamund Lupton, una historia de misterio y terror

b) Un personaje literario que sea inspirador para ti.
El Lazarillo de Tormes.

c) ¿Qué género literario te apasiona más?
Misterio, novela negra.

d) ¿Eres de radio o de televisión?
Radio.

e) ¿Mar o montaña?
  De montaña por supuesto. Eso se nota en mis novelas.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
  No me sorprendo fácilmente, quizás me quedaría con una noticia; Mbah Gotho el hombre más viejo del mundo que tiene 145 años y la tumba escavada desde 1992.

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular.
 Paul Simon y Sting, por razones diferentes.

10.- Me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
(…) El sol no asomaba aún tras las montañas, la bruma era tan intensa que no se podía ver el extremo de una mano extendida. La visión del bosque en aquellas circunstancias, muy lejos de producirle temor, le proporcionaba una gran serenidad.

   Extraído de mi novela Procesionaria.


11.- Pregunta extra: ¿Nos darías un consejillo sobre cómo mover un primer proyecto dentro del mundo editorial?
No creo que sea el más indicado en aconsejar sobre esto. Mi primera novela fue de autoedición y recuerdo que lo pasé genial maquetando y eligiendo la portada. Mi segunda novela es publicada por una editorial que ha conseguido mayor calidad en el resultado final. Ambos casos surgieron por casualidad, en la primera fui animado a publicar por la que por entonces era mi profesora del taller de escritura creativa de la UJI la escritora Rosario Raro. Con mi segunda novela tuve una breve entrevista con el editor, después de leer los primeros capítulos firmamos el contrato.

martes, 28 de noviembre de 2017

20 años bien valen un Fuel Fandango

Pocas veces confluyen en los sentimientos de una persona coincidencias
estelares, de esas que traen la magia a tu vida, que la convierten en una noche imborrable y que aúnan con serena perfección el placer de la música con el amor.
Pero por fortuna, a veces sucede y convierten la vida de uno, tortuosa a veces, estresante las más, en afortunada por poder vivirla.

Un sábado reciente, lleno de eventos deportivos, cumpleañeros, de idas y venidas, de hijos ocupados con sus amigos y apenas un momento de descanso, se convirtió, al caer la noche en una de esas jornadas de bienaventurada coalescencia de sentimientos. Y es que celebrar 20 años de matrimonio no es poco, cuando la vida se vive tan intensa como en nuestra familia, separados por la obligatoriedad del trabajo, con una maleta casi en permanente estado de preparación o vaciado, y con una dosis inconmensurable de paciencia de Laura, que puede con todo y con más, con los avatares de dos preadolescentes y con un marido camino de la cincuentena…

Y romper esa intensidad de vida con una noche de placer musical fue una rúbrica dorada para celebrar cuatro lustros (nada más y nada menos) de vida en común.

Si la música la pone Fuel Fandango, como fue el caso, en uno de los últimos conciertos de su gira Aurora en la sala Repvblicca de Valencia, entonces alcanzar al éxtasis es inmediato.

Y es que Fuel Fandango nos han regalado el que para mí es el disco del año, Aurora. Con esa mezcla de jazz, flamenco, música electrónica, pop rotundo y palabras con tronío, con raza, mezcladas con un inglés impecable en un ritmo que obliga a bailar, a brincar con devoción, con negro y rojo, con rosas.
Aurora está plagado de singles. Cada tema del disco podría haber sido uno y Fuel nos regalaron casi todos en directo, con solemne maestría, con cadencia bailable, con pausas de taconeo flamenco sobre tablao, con abanicos, pero también con saltos marciales, movimientos geométricos de música máquina y pausas jazzísticas de voz dulce.

Cristina se merendó literalmente el escenario, lo repletó, lo recorrió, taconeó, flamenqueó, y brincó con las bases tecno, increpando al público y retando a Ale, detrás de los teclados o de la guitarra con mirada racial, y con movimientos electrónicos haciendo imposible apartar la mirada.

El final, rotundo, abrasador, con Always searching levantó al público a brincos. Estoy seguro de que no hubo ni un alma que pudiera resistirse a bailarlo.

Fuel Fandango suenan a The chemical brothers en momentos de metralla electrónica, a Estrella Morente en otros y no precisamente en el tema que grabaron con ella, a God is an astronaut en sus atmósferas sonoras y a cualquier cantante negra de jazz de Brooklyn. ¿Cómo puede eso amalgamarse en una esencia propia? Es un misterio para mí pero sin duda es lo que Fuel ha conseguido con este discazo y lo que ha hecho que me enamore de esta banda tanto como lo hice de Laura hace muchos más de 20 años.





lunes, 27 de noviembre de 2017

Loabsolutonoexiste - Alcanzamos 30000 visitas

 A todos los que seguís el blog muchas gracias por vuestra fidelidad y por estas 30000 visitas! Abrazo grande para todos!


domingo, 26 de noviembre de 2017

ESCRITORES SINGULARES-26: DAVID FLORES

David Flores es un ESCRITOR SINGULAR. Sus relatos, repletos de poesía narrativa, evocaciones sensoriales y plancentera degustación de existencialismo, nos invitan a detenernos en instantes intranscendentes en algunas ocasiones, intensos y rotundos en otras o emocionalmente desubicadores. 

Son gotas de vida (entre paréntesis) como David llama a su blog que no debéis perderos pues os transportará al mundo de las emociones, de los sueños y de la cotidianidad más cercana, todo ello fusionado y deconstruido a la vez, con una prosa cuidada, mimada en sus detalles de poesía, y su recreación del mundo de las sensaciones humanas.

https://parentesisabiertos.wordpress.com/

Fue compañero del taller de escritura creativa online Sanscliché, impartido por Rosario Raro y ahí pude ya disfrutar de la imaginación y poesía de su narrativa.

A continuación comparto con todos vosotros, lectores, la escritura de un momento triste, de una despedida anunciada, de una tarde otoñal, ocre y deprimente, en la que no hay palabras, solo el tacto de las manos entre dos personas que derrochan cariño. Un relato que para mí es una escena de una película lenta, que podría encajar perfectamente en Alas de mariposa, de Juanma Bajo Ulloa. Un instante que David ha sabido plasmar con maestría, con su prosa poética o su poesía parrafeada.

Leedlo, merece mucho la pena. Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.

Manos

Su mano grande, acogedora, casi envolvía la mía, lo hacía ya apenas sin fuerza, por todas partes olía a alcohol y a desinfectante. Miré por la ventana y me dejé llevar por el movimiento de las ramas en el patio interior del hospital. Un movimiento que no las llevaba a ninguna parte, que las despojaba de su abrigo. El otoño tañía cansino los cristales, algunas gotas comenzaban a oscurecerlo todo. Miré a mi alrededor y contemplé los sufrimientos silenciosos de los demás pacientes, muchos de ellos, como yo entonces, unidos por unas manos que se buscaban, a veces ciegas. La mía, mi mano, la de él, se aferraba a su silencio y yo notaba aún la aspereza de su palma casi ahogando mis dedos. Queriendo decirme algo, en un modo lento de decir todo aquello que quedó en suspenso. El otoño está cansado. Manos que hablan, que acarician, inmensas al lado de las mías, que solo han conocido bolígrafos y paso de páginas. Otro paciente se queja en alguna parte de la sala, él no, ya no puede, está dormido, parece que descansa. Pero, desde su silencio, sigue hablando conmigo. Y escucho su consejo, me coge la mano, me aferro a ella, y me guía. No quiero llorar delante de él, de alguna manera me está mirando a través de sus párpados. Confía, me hubiera dicho. Mi tiempo se va agotando y debo salir de la habitación enorme, compartida con varios enfermos más. Le beso la frente, no soltaría jamás su mano, me siento pequeño y él parece abrirla apenas. Cada día una despedida, fuera esperan con angustia su turno para entrar. Y a él, como a los árboles del patio, se le va yendo la vida con el otoño, se va quedando sin hojas, sin palabras que pronunciar. Me despido de sus ojos cerrados, atravieso el hueco entre camas y una de las enfermeras me mira con dulzura, entiende mis lágrimas. Mañana. Mañana apenas existe cuando el día presente, quizás es lunes, se fuga con nuestras vidas bajo el brazo. Y sus manos inmensas, ásperas, rodeando las mías. Manos que hablan, que respiran cada vez más lentamente. Manos que dejan ir y que, en un acto póstumo de amor, se despiden.

ENTREVISTA SINGULAR

0.- ¿Nos podrías contar tu experiencia con la autoedición de tu novela titulada 60 latidos de corazón? También que nos contases cuál es tu experiencia con el blog que escribes: La vida entre paréntesis. ¿Qué quieres transmitir con él?
“60 latidos de corazón”, como casi todo lo que escribo, nace del impulso de transmitir un mensaje. La autoedición es una opción muy buena para dar difusión a lo que uno escribe. Es duro, porque tú eres el que lo haces todo (desde escribir hasta maquetar, promover, imprimir, etc...) pero tienes la ventaja de ser por completo libre con tu “criatura”.
Por lo que respecta a mi blog, como su nombre indica, intento apresar entre paréntesis momentos de una vida, la de quien o qué sea. Normalmente trato el mundo de las emociones, lo más desnudas posible. No me gusta la literatura adornada en exceso.

1.- Si te dieran la posibilidad de publicar una novela con una gran editorial ¿sobre qué tema te gustaría escribirla? Por cierto, ¿te vas a lanzar a la aventura de publicar relatos o novela? ¿Tienes algún proyecto en mente?
Soy una persona de contradicciones. Me gustan las historias en las que apenas pasa nada, pero que son intensas. Si pudiera publicar con una gran editorial supongo que tendría problemas en este sentido. No es literatura muy “comercial”.
Me ronda por la cabeza hace tiempo publicar una recopilación de textos. Pero tengo ya cerca de quinientos y necesitaría alguien que los corrigiera y seleccionara. Y es difícil encontrar alguien que lo haga, es complicado. Pero sé que en algún momento me pondré con ello, sólo hay que dejar que surjan las condiciones propicias.

2.- Imagino que como buen escritor que eres serás también un gran lector, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
Por la noche, sin duda. Y si es de día, que sea en un tren.

3.- He podido disfrutar de la gran originalidad de tus relatos en el taller de escritura online Sanscliché impartido por Rosario Raro. Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco?
Soy bastante impulsivo también en este ámbito. Normalmente, mis textos nacen de simples ideas, a veces de un par de palabras. Luego voy tirando del hilo hasta que surge una historia. Estas ideas vienen de repente, en medio de la noche, por ejemplo. Las anoto y luego las retomo y les doy forma de relato.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
Tanto para leer como para escribir siempre escucho música. Aunque sería más exacto decir que la dejo de fondo hasta que acaba siendo parte del ambiente. Oigo mucha radio y suelo ponerme Radio Clásica para ambas cosas.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Trato de empatizar con el autor. Aunque hay escritores con los que no tengo nada en común y que me gustan. Me gusta saber algo del que escribe. Aunque muchas veces me dejo recomendar por lectores de confianza.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Sobre todo uso Facebook. Me parece una herramienta de difusión y comunicación muy potente. Aunque es difícil separar el grano de la paja. Selecciono lo que leo y dónde me informo y Facebook a veces no lo pone fácil. Con Twitter, por ejemplo, no me llevo muy bien.

7.- ¿Eres escritor de día o de noche?
En papel, en el ordenador, en una servilleta, en mi cabeza...Siempre estoy escribiendo.

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
Me gusta la pintura. Cuando era adolescente pintaba y es algo que me gustaría retomar. Pero no soy un entendido, ni mucho menos. Me gustan Saura, Warhol, Dalí... Tampoco sé vivir sin música. Escucho aquello que me pide cada momento, pero soy fan de la música de las décadas de los 50 y 60. Me gusta todo lo que hay de expresión de lo interno en cualquier arte.           

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) ¿Nos recomiendas un libro? Platero y yo
b) Un personaje literario que sea inspirador para ti. Bruno Van Tysch (Clara y la penumbra, de José Carlos Somoza)
c) ¿Qué género literario te apasiona más? La novela
d) ¿Eres de radio o de televisión? Absolutamente de radio
e) ¿Mar o montaña? Mar
f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes. Una entrevista radiofónica con Stefano Mancuso que hablaba de la inteligencia en el mundo vegetal.
g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular. Eddie Cochran, lleva acompañándome desde los trece años.

10.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Cualquier situación acompañado de alguien interesante con el que haya conexión. Conversaciones interminables llenas de frases geniales que apuntar más tarde. Cualquiera en que el reloj pierda su sentido.

martes, 21 de noviembre de 2017

Platero y yo - Una tertulia literaria con niños de 10 años

Hace un par de semanas fui invitado a participar en una tertulia literaria muy singular. Tuvo lugar en la clase de lengua de mi hijo Adrián de diez años. La tertulia giró en torno al fragmento inicial de Platero y yo, del célebre Juan Ramón Jiménez.

Comenzó, sentados en círculo,  con unas preguntas que la profesora, Sofía Bouzó Zanotti lanzó al aire para que los niños fuesen contestando libremente, según les fuese apeteciendo. La idea era practicar la expresión oral, aprender a expresar lo que sentían, lo que les sugería la lectura, plantearse cuestiones que les hubiese suscitado y aportar ideas y puntos de vista sobre la misma. La premisa inicial era que cada niño podía hablar en voz alta cuando quisiera, sin imposiciones, en total libertad.

Los padres invitados podíamos también participar y así se creó un ambiente de diálogo muy rico en el que los niños fueron sacando temas transversales como el amor por los animales, el esfuerzo por superarse a sí mismo, la vida en el campo, la responsabilidad de cuidar de sus mascotas, el lenguaje utilizado por Juan Ramón o los posibles motivos por los que había elegido a un burro para esa historia. Planteamos también cuestiones diferentes, como ¿qué podría sentir Platero hacia su amo o autor del libro? ¿Le gustaría la comida que le preparaba cada día, o salir con su dueño encima del lomo a pasear? ¿De qué color les hubiera gustado a ellos que fuese Platero? ¿Cuál era el significado de algunas expresiones utilizadas en el texto?

La variedad y originalidad de respuestas nos superó a todos los adultos. Los argumentos se contrapusieron a opiniones de todo tipo en una discusión ordenada, razonada y que en ocasiones nos llevó a una situación de surrealismo que los propios niños remarcaron, como terminar hablando de superación personal de los retos o de la valentía que debemos tener en la vida cuando habíamos comenzado hablando de un burro…

Fue una velada inolvidable. Aprendí muchas cosas de los niños, de mi hijo, de su interrelación con los otros niños y niñas, de su educación a la hora de hablar y dejar hablar (que en tantas ocasiones olvidamos los adultos).


Mis felicitaciones para Sofía, una profesora implicada, motivadora, diferente, que intenta transmitir a los niños el amor por la literatura, por su independencia a la hora de dar sus opiniones, apoyando a los que les cuesta más y moderando a los que les sobra energía. Estoy seguro de que Adrián aumentará su pasión por la lectura y por los libros este año porque tener una profesora como Sofía es sin duda una suerte que no le ocurre a uno demasiado a menudo en su etapa educativa. Y poder disfrutarla es sin duda un regalo que estoy seguro recordará siempre.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Ahora / Ara

El Institut Universitari d'Estudis Feministes i de Gènere "Purificación Escribano" de la Universitat Jaume I acaba de publicar el recopilatorio del quinto desafío por la erradicación de la violencia contra las mujeres titulado Ahora / Ara, en el que participo con mi relato titulado: Lo imposible.

En él se añade a la lacra de la violencia de género, la vivida por las mujeres trans, un tema todavía más olvidado y ninguneado por la sociedad actual.


Podéis descargar el libro digital en pdf de forma gratuita en este link.

http://www.tenda.uji.es/

Espero que este tipo de iniciativas contribuyan a luchar contra la violencia de género y la normalización de todos.


lunes, 13 de noviembre de 2017

DE UN RINCÓN OLVIDADO

Allí llegué, muerto de miedo y estornudando. Alérgico y sin dar crédito a la cantidad de polvo que nublaba aquel rincón inmundo. Parecía increíble que alguien pudiese vivir en tal estado de insalubridad y abandono. Me pareció inhumano que se me obligase a consumir el resto de mis días en aquellas condiciones, que en tan solo unos minutos comprendí escapaban de cualquier optimismo suplicado.
Sin colores, sin luz, rodeado de mugre, telarañas y tristeza. Así veía yo mi nuevo hogar, mi pequeña morada. Ésa a la que un desalmado me había enviado. ¡Qué contradicción! Yo que fui un defensor de la brillantez de los colores, de la alegría de vivir, de la imaginación sin límites, había tenido que ir a dar con un inoportuno censor que decidió que mis líneas estaban cargadas de pecado y depravación.
Víctima de la cerrazón de una mente sin amplitud, ciega de linearidad por las imposiciones de la religión, cuyo único objetivo era privar a los potenciales lectores del placer de mi prosa.
Intenté comunicarme con él, me abrí por las páginas más bonitas, las que contenían mensajes más fáciles de comprender y aceptar incluso para su mente oscura, pero ni aun con esas. Su negativa al placer y a la diversidad me condenaron a morir en el rincón de los libros olvidados.


sábado, 11 de noviembre de 2017

ESCRITORES SINGULARES-25: NINA PEÑA


Nina Peña es una ESCRITORA SINGULAR. Con dos novelas ya publicadas de títulos muy sugerentes: ¿Cómo que a qué huelen las nubes? y la última que ya estoy disfrutando con deleite inconmensurable, Rosa de los vientos, además de varios volúmenes disponibles en Amazon: Las Sufragistas, 8 Cuentos perdidos, Palabras que sanan, Poemas irreverentes y Némesis, Nina es una escritora consolidada. No solamente porque su prosa haya adquirido esa madurez propia de quien lleva ya una trayectoria serena y creciente de experiencia y oficio, sino porque su activismo en el mundo de la literatura no es tangencial.
Colabora con la revista literaria Umbral y participa en la web “5 palabras” como escritora solidaria.
Participa, promociona, divulga y cotidianea el mundo literario haciéndote muy sencillo acceder a él de mano de su invitación a sumergirte en sus historias.
Por si no fuese suficiente, publica un blog literario en el que cuelga sus relatos y reflexiones, muchos de ellos relacionados con el activismo feminista, del que hace gala educacional, y que nutren buena parte de las tramas de sus novelas. Os recomiendo haceros seguidores del blog, cuyo enlace dejo aquí

Con Nina he descubierto a una escritora barroca, completa, que practica el oficio, lo cultiva, lo documenta a conciencia, lo critica, se critica a sí misma, se cuestiona y se corrige para mejorar sin límites y con la conciencia de intentar ser siempre mejor escritora y creadora.

A continuación comparto con todos vosotros, lectores, un relato mágico, rebosante de vida y energía, orgánico, titulado  El alma del bosque.

Leedlo, merece la pena. Y para que conozcáis un poquito más a su autora, una breve entrevista a continuación.
EL ALMA DEL BOSQUE
Aquel árbol había nacido de nuevo entre las ramas rotas de un tronco partido por accidente.
Cercenado bruscamente, se había resistido a morir y a languidecer en medio del bosque como un pequeño tocón más.
Su espíritu, empeñado en sobrevivir a los fríos inviernos del clima, había fortalecido sus raíces en las cuales depositaba toda la rabia de una vida perdida y la esperanza de un verde futuro.
Habían pasado años de dulce sopor en los que se curaba las heridas traumáticas del accidente y se acostumbraba a su nueva forma, no más alta que un arbusto, pero llena de un impulso nuevo, de un aliento distinto que le empujaba a crecer  poco a poco pero con firmeza. Su ambición era sobresalir por encima de los otros árboles y poder ver al menos los tejados de las casas de aquel pueblo cercano que tiraba de él casi como una llamada, como el canto de sirenas legendario, que no podía dejar de escuchar.
Veranos de sol y otoños de lluvia, primaveras en que el bosque se llenaba de aromas y flores silvestres, moras y pájaros cantores que no se posarían sobre él hasta que no alcanzase la altura necesaria para ponerlos a salvo de las alimañas. Setas y hongos. Algún tesoro trufado entre raíces viejas. Viento que aún no llegaba a mecer sus ramas pero que las acariciaba con dulces dedos de amante. Susurros de vida lejanos que él se empeñaba en escuchar por encima de los ruidos sordos de las pisadas de  ratones y los vuelos rasantes de abejas o colibríes.
Creciendo poco a poco, año tras año. Con lentitud pero con firmeza.
Cuando el niño llegó por primera vez hasta él, supo que sólo por eso había estado creciendo. Reconoció el motivo por el cual había puesto tanto empeño en vivir, en renacer, en seguir existiendo.
Aquel niño, algo más pequeño que él en altura, lo observó serenamente, escuchó su silenciosa letanía de ser herido, acarició su tronco aún liso y decidió, en un instante, que aquel sería su lugar secreto en el bosque, firmando así un pacto de amistad y apoyo que duraría tanto como su existencia mortal.
Los inviernos eran fríos, largos y oscuros, plenos de lluvias que hacían aparecer el musgo en las piedras y daban el vigor suficiente a sus raíces como para seguir creciendo. Sus ramas, cada día más largas y altas, se dividían con una lentitud casi  mineral  en dos grupos muy diferenciados; unas crecían hacía arriba para poder alcanzar el sueño de otear los lejanos tejados y otras hacía abajo para formar una cueva vegetal que aislara al niño del resto del mundo cuando volviera a verle.
Primavera tras primavera, verano tras verano, el niño volvía.
Era un niño solitario y triste que necesitaba escuchar una voz que le contara cuentos, y a falta de una madre que lo hiciera, escuchaba su propia voz en la reverberación del bosque.
Se sentaba junto a él apoyando la espalda en su tronco y leía en voz alta cuentos infantiles o jugaba entre las ramas a juegos inocentes de niñez, siempre al abrigo de sus hojas, a la protección de sus largos brazos vegetales. Contaba cada año los sarmientos nuevos, observaba los tallos recién nacidos y los brotes primaverales y seguía visitándolo día tras día en largos veranos de sol y luz, en otoños lluviosos en que se convertía en un paraguas frondoso, algún domingo de invierno en que salía el sol y el bosque olía con los perfumes del agua y de los mantos de vegetación que cubrían el suelo.
El niño y el árbol crecían juntos.
Los arbustos de alrededor no podían esconder su envidia, pero los árboles viejos, que habían visto a generaciones de niños leer cuentos sentados sobre sus ancianas raíces, le avisaban de que los humanos, por lo general, sólo llevaban tristezas y muerte al bosque, y que la felicidad o la amistad con personas, era algo tan efímero que pasa por la larga vida de los árboles como un soplo momentáneo en una larga existencia de soledad.
No valía la pena tomarle demasiado cariño a un niño. En primer lugar porque crecía y terminaba por olvidarle, y en segundo lugar porque un árbol no puede permitirse el lujo de amar a quien tiene el poder de quitarle la vida en sus manos.
Cuántos árboles bellos y centenarios, incluso milenarios habían muerto bajo el hacha del hombre. Cuántos bajo su fuego. Cuántos arbolitos jóvenes habían perecido bajo los pies de niños que los arrancaban a patadas o cuántos habían ido a parar llenos de luces de colores al lado de una chimenea, dentro de una casa en la que se asfixiaban, con las raíces dentro de macetas vacías, sin tierra, que los iban matando lentamente.
Cuántos bosques y laderas consumidos por la mano de los hombres, por su desidia, por sus intereses, por su ambición o su olvido.
No valía la pena amar a los humanos, le decían, quizá eran la peor especie de depredadores.
Pero su niño volvía y el árbol renovaba la fe.
Cada año le costaba un poco más reconocerle. Su voz, así como su altura y su rostro habían ido cambiando con los años. Sus lecturas adquirían tintes más dramáticos y serios, sus pensamientos se iban haciendo más profundos, sus impulsos más primarios, y sus pensamientos más llenos de matices contradictorios. Cada vez era menos niño, pero sentado a sus pies, con un libro en las rodillas y leyendo en voz alta, recuperaba y reconocía ese espíritu libre y sereno.
 Un día de primavera, cuando desde sus ramas más altas ya comenzaba a ver los tejados de la población vecina, aquel niño volvió completamente cambiado. Durante un largo invierno su alma se había bifurcado y sus impulsos estaban siempre al acecho, combatiendo con sus pensamientos y contrarios a sus acciones; estaba enamorado.
Hasta él llegó un día con compañía de otro ser y se sentaron juntos a leer nuevos libros, ignorando las caricias de sus vegetales dedos y sin detenerse a contar los nuevos brotes o a admirar su nuevo follaje de un verde intenso que transparentaba con el sol.
Solo veía verde en los ojos de aquel otro ser y solo contaba sus besos.
El árbol supo que debía aceptar aquel nuevo estado e hizo crecer las ramas aún más para dar mayor cobijo e intimidad a su amigo.
Fue entonces cuando le hizo daño por primera vez. Un daño que no se merecía, que lo entristeció y que le hizo recordar las palabras que sus ancianos compañeros le habían dicho tantas veces. Una tarde talló un corazón en su tronco con el filo de una navaja. Unos extraños caracteres que para él debían simbolizar algo fueron unas heridas por las que estuvo sangrando durante meses hasta que logró que cicatrizaran en su corteza y que le costó años que cicatrizaran en su espíritu.
Aceptó el dolor con ese sacrificio de quien sabe que lo está haciendo por amor.
Año tras año, verano tras verano, seguía visitándolo, sólo o en compañía de otros seres.
Un verano llego con un pequeño ser, un retoño que poseía su misma mirada y su mismo halo de soledad y ensoñación y que el árbol reconoció como un sarmiento de la misma vid, un brote nuevo en  la prolongación de su misma cepa, y lo aceptó con alegría.
Sus ramas ya se extendían a lo más alto del bosque. Desde las hojas más altas el frondoso árbol ya lograba divisar el pueblo y con el paso de las estaciones, a medida que miraba y buscaba, de dio cuenta de que todo aquel afán respondía no solo a la esperanza de ver a aquel niño que había crecido o a su recién nacido vástago, sino a la rama de la cual provenía.
Debería ser una rama y endurecida y nudosa, esas ramas viejas que cuelgan casi inertes de las partes más añejas de cada árbol, pero en su interior aún correría la savia y aún guardaría el impulso suficiente como para luchar por no secarse y  morir. Tal vez fuera de esas ramas arcaicas que mueren de sed poco a poco o de aquellas otras en que el alimento que le llega no es más que los restos ya amargos que las ramas jóvenes dejan pasar, pero sabía que aquel sarmiento retorcido, del cual provenía el niño, estaba vivo y verde en algún lugar de aquel pueblo, bajo alguno de aquellos techos anaranjados de tejas u oscuros de pizarra.
La vida era tan larga que podía esperarle el tiempo que hiciera falta.
El árbol ignoraba que aquel niño, cuyos brotes verdes iban creciendo con los años, había hablado de él miles de veces a lo largo de su vida a su tronco progenitor y le había rogado otros miles de veces que algún domingo le acompañara a bosque para conocer su árbol favorito, aquel en el que había leído los cuentos que él no le leyó y que le había prodigado las caricias vegetales que él, a veces, se le olvidó prodigar. Aquel árbol que había acunado sus sueños, que había guardado sus secretos, compartido su soledad, que había sido cómplice de sus primeros besos y su primer amor y cuyo cuidado estaba encomendando a sus propios hijos como una continuidad de vida más allá de la vida, entrelazadas en ramas de verdes y sentimentales, frutos que jamás se desprenderían.
Año tras año, el árbol, convertido en el más alto del bosque, esperaba la llegada de aquel que lo evitaba. El niño, convertido también en un árbol maduro y fértil, seguía llegando verano tras verano, sentándose en sus raíces ya al descubierto, acariciando su tronco ya rugoso donde el corazón tallado tanto tiempo atrás había cicatrizado en letras oscuras y por donde,  poco a poco, brotaban las cicatrices de ramas rotas y nudos ocultos que salían a la luz y que dejaban escapar unas lágrimas semejantes a melaza aunque amargas.
La lluvia de muchos inviernos y el sol de muchos veranos no lograban vencer su ansia de ver más allá del bosque ni de esperar.
Fue una mañana de finales de verano cuando unos pasos desconocidos se acercaron lentamente por entre el musgo y las hojas caídas, acompañados de los pasos ya familiares de aquel niño hecho hombre.
En efecto, era un sarmiento ya viejo y retorcido por los años pero en cuyos ojos reconoció el afán que lo había llevado a crecer y por el cual, un día, puso tanto empeño en sobrevivir.
Unas manos rugosas acariciaron su tronco y, toda la savia de su interior se estremeció dulcificándose por la caricia recibida. Una caricia que hacia demasiados años que estaba esperando. De sus brotes más tiernos comenzaron a brotar lágrimas de dulce melaza mientras las hojas, tocadas por el viento, suspiraban entre las verdes ramas. De los ojos de aquel hombre viejo, surgieron lágrimas amargas y de sus angostos pulmones, suspiros de tristeza.
Se reconocieron a través de las almas, y se hablaron por primera vez de todo cuanto en su interior habían estado callando durante tanto tiempo en el idioma que una vez, cuando aquel árbol aún no era árbol y el viejo todavía era joven, habían inventado en secreto. Palabras silenciosas y ocultas al resto del mundo que ambos creían haber olvidado y que, de pronto, recuperaron para poder comunicarse en un idioma que sólo ellos, en su pensamiento, pudieran entender.
Se hablaron de amor y de años, de silencios y esperas, de vidas truncadas y de sueños rotos, de cuentos de niñez y caricias vegetales, de vientos y susurros quietos, de nostalgias y contadas alegrías, haciendo un recuento de todo aquello que deberían haber vivido juntos y que la muerte truncó.
El viejo puso su mano en aquella parte del tronco cercenada tantos años atrás por un accidente y lloró silenciosamente la amarga soledad de viudo que nunca lloró ante nadie para no entristecer a su única fuente de alegría.
El niño entendió entonces las caricias de aquellas ramas, el cobijo y la compañía, la voz interior que le contaba los cuentos que leía y la compañía de aquel árbol que siempre estuvo en su vida y estaría en la vida de sus hijos perpetuando el recuerdo de quien sobrevivió a la muerte, tan solo con la esperanza, de seguir dando amor a los seres a quienes amaba.

ENTREVISTA SINGULAR

1.- Aunque ya eres una autora publicada con varios libros en el mercado, si te dieran la posibilidad de publicar una novela con una gran editorial ¿sobre qué tema te gustaría escribirla? Y ¿Qué límites pondrías a las condiciones que te impusiera la editorial?
Imagino que seguiría con los mismos temas que ahora escribo, no creo que me diera por variar tanto como para hacer algo muy distinto, aunque tengo que confesarte que desde hace algún tiempo me estoy planteando hacer algún tipo de novela distópica, algo que se saliera de mi narrativa habitual, quizá me decidiera por ese camino porque ya lo llevo barruntando desde hace algún tiempo. En cuanto a condiciones editoriales, te confieso que ni idea…

2.- Imagino que como buena escritora que eres serás también una gran lectora, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
Cuando tengo tiempo, simplemente. Me inclino a leer por la noche, pero no observo ninguna regla fija.

3.a) En breve comenzaré a leer tu última novela Rosa de los vientos, y espero reseñarlo pronto en este mismo blog. Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco?
Me suelo inspirar en situaciones reales, creo que muchas personas se pueden identificar en alguno de mis personajes y de hecho a veces me lo han comentado. El folio en blanco es un gran reto en el cual creo que no vale tanto la inspiración como el trabajo constante.

3.b) Tienes publicaciones tanto en papel como en formato digital ¿Nos puedes contar un poco de tu experiencia en cuanto a la publicación por ambos caminos? Y también ¿qué formato prefieres como consumidora?
Mis novelas en digital nacieron por una especie de pudor mío a reconocer su contenido erótico. Me explico; tanto Las sufragistas como Némesis tienen capítulos de sexo explícito que yo pretendí separar de las que yo, entonces, consideraba novelas serias. Fue una estupidez, sobre todo porque por ejemplo en Las sufragistas hay mucho más fondo político y feminista incluso filosófico, que erótico, de hecho creo que es uno de los libros en que los capítulos de sexo están completamente justificados para entender la progresión del personaje. Creo que fue un grave error tildar así a mis novelas. Continúo en la misma línea publicando en ambos formatos y los publicito indistintamente porque en el mundo independiente en el que me muevo no es tan grande la diferencia. Sigo prefiriendo a nivel personal el libro en papel, pero llegar a todas partes, que puedan leerte en cualquier parte del mundo  es algo que las plataformas electrónicas ponen al alcance de la mano y que hace años era impensable.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
No hay nada como un buen café y un cigarrillo para ambas cosas, y a veces escucho música de fondo.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Las recomendaciones y el género. Simplemente hay géneros que no leo, no me gustan y por tanto no compro ni leo ese tipo de libros, y de entre todos los géneros y subgéneros que sí leo, me fijo en las recomendaciones de ciertas personas que sé que tienen buen criterio.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Mucho, soy muy activa en redes sociales. Creo que son el único modo de dar a conocer nuestro trabajo. Cada red hay que utilizarla de distinta forma, Twitter tiene una vida más corta, los tweets desaparecen muy rápido pero para hacer publicidad va muy bien si cuentas con buenas imágenes y contenidos. Facebook me gusta más porque hay un contacto más directo y personal con las personas y creo que se ajusta más al perfil de lector al que le pueden gustar mis libros.

7.- ¿Eres escritora de día o de noche?
De noche y de madrugada. La cuestión es estar sola y en silencio.

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
Sin duda la música. No me imagino el mundo sin música. Tengo también varias amigas pintoras que me alucinan porque yo soy una negada con un lápiz o un pincel en la mano, se requiere una destreza y una mirada especial. La fotografía también me gusta muchísimo, yo soy de las que lo fotografía todo jajaja.

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) ¿Nos recomiendas un libro?
Imposible… ¿solo uno? Te puedo decir que ahora me estoy leyendo a Dulce Chacón y su “La voz dormida” y acabo de leer “El cuaderno dorado” de Doris Lessing. Cualquiera de ambos puede ser una buena lectura.

b) Un personaje literario que sea inspirador para ti.
Clara, de “La casa de los espíritus”, es un personaje que me encanta.

c) ¿Qué género literario te apasiona más?
Narrativa contemporánea e hispánica.

d) ¿Eres de radio o de televisión?
Siempre me encantó la radio, sobre todo aquella radio nocturna que se hacía hace veinte años y que evoco en el libro “Rosa de los vientos” aunque ahora son todos programas deportivos y como que ya no es lo mismo… la tele casi no la veo a no ser series o películas.

e) ¿Mar o montaña?
Mar en invierno y montaña en verano.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
Creo que he perdido la capacidad de sorpresa para las cosas grandes… sí que me sorprenden los pequeños detalles que nadie parece ver. Hace poco aluciné viendo a una hormiga arrastrando una semilla el doble de grande, te lo juro… tuve que grabarlo con el móvil y lo subí a Instagram porque me pareció increíble. Soy muy rarita.

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular.
Oblivion de Piazzola. Me encanta… esa pieza me transporta y no sé decir por qué, pero se me lleva muy lejos cada vez que la escucho. Por lo demás, tengo una banda sonora en mi vida tan extensa que una canción al uso no te la podría decir.

10.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Yo, sentada al amanecer frente al portátil y frente al mar, escribiendo y con una taza de café humeante sobre la mesa.