domingo, 26 de marzo de 2017

OBSCURE – concierto La Bóveda (Barcelona) – 17-3-2017

Nunca había acudido a un concierto con paraguas, pero la tarde del pasado viernes en Barcelona resultó monzónica, quizá algún seguidor de The Cure había entonado antes la melodía de Prayers for Rain. La cuestión es que llovía copiosamente y eso hizo que aún llegase más deprisa  a la sala La Bóveda. Era mi primera vez en este local que me pareció de un tamaño idóneo, suficientemente grande para acoger a unas 300-400 personas , con muy buen sonido, ambientación y distribución que permite estar cerca del grupo que actúa en cualquier momento.

Era también la primera vez que iba a ver actuar a OBSCURE. Acudía con un auto-handicap, el del hecho de tener todavía muy reciente en la memoria el concierto de los Cure en Barcelona que fue espectacular. Con eso y con todo, lo que ya había visualizado por la red sobre OBSCURE prometía.
El concierto tuvo una evolución lógica en mi opinión. Comenzaron con las canciones más oscuras. Su actuación ofreció un sonido rotundo, fiel al original que envolvió la sala de melodías lánguidas y pausadas. Sonó brutal Shake dog Shake, y otros cuantos temas protagonizados por una batería dominadora, que comenzaba y terminaba las canciones, el bajo de Carlos mecánico, guiando la melodía de forma esquemática, como lo hacen los Cure, y ofreciéndonos una pose más parecida a la de los Clash, más estático y no tan saltimbanqui como Simon Gallup (que a veces marea) y que yo agradecí sobremanera a Carlos.

Sonaron canciones oscuras como One hundred years y pequeñas joyas poco habituales como The drowning man, sencilla, quieta y pesimista, como a mí me gusta.
Obscure pasaron a una segunda parte más pop, y ahí la sala se vino arriba. Todo el mundo bailando las melodías de The Walk, Just Like Heaven, Lullaby, Pictures of you y el hit con el que descubrí a los Cure (y que me convirtió en cierta forma en lo que soy), Why can’t I be you? Los cuerpos desinhibidos, coreando las letras archiconocidas y disfrutando de las melodías entrelazadas que tan bien ejecutaron Marcos y David.
La traca final llegó después de la dedicatoria que Horacio nos hizo a todos los miembros de Hispacure y consistió en los mejores y más conocidos singles: A forest, Friday I’m in love, Boys don`t cry y Killing an Arab que sonó más actual que nunca 38 años después de haber sido compuesta.

La actitud, la pose, la voz y los diferentes sonidos guturales de Horacio son auténticos, te enganchan,te animan a quererle, a idolatrarle y a pedirle más y más.

Una noche memorable, en la que OBSCURE ganaron un fan incondicional conmigo, una, en la que conocí a Ernest Cure, un crack y con el que espero en futuro próximo hacer una acción cultural relacionada con mi novela en la que The Cure son también protagonistas y a otros miembros más que interesantes de Hispacure, comunicada a la que me sentí inmediatamente integrado.

Os doy la enhorabuena, OBSCURE!!! Habéis dado la talla sobradamente y habéis conseguido algo difícil, que me olvidase por completo del concierto de los Cure en Barcelona.


Termino mi crónica del concierto con una pregunta: ¿Para cuándo alguna composición propia?