martes, 14 de marzo de 2017

Un viaje solo para hombres – Reseña de lectura

Comencé esta novela en el aeropuerto de Singapur con una cierta inquietud tras leer la dedicatoria que su autor me escribió durante la firma de libros: “Esperando que este viaje te resulte tan incómodo como emocionante”. Incomodidad y emoción me parecían dos sustantivos incompatibles para un mismo texto. Al principio sentí esa incomodidad, pero no por la historia en sí, sino por su estructura. Esa doble (y yo diría casi triple) vertebración de capítulos me hizo estar un poco perdido al comienzo. No entendía muy bien quién era quién y por qué contaba lo que estaba leyendo. Menos aún comprendí las notas a pie de página finales de algunos capítulos. Sin embargo esa incomodidad inicial dio paso a la emoción, la intriga, la incredulidad, diría, por momentos. Una sensación de que cada uno no parecía ser quien era según lo que relataba, de que el autor estaba jugando conmigo para confundirme, intentando hacerme creer que quien parecía una cosa representaba en realidad la propia del otro personaje. Y además, dejando por sentada su deseada asepsia en la presentación de los mismos.
Además, el lenguaje inicial, la descripción de la cotidianidad castellonense, tan cercana, tan reconocible, me hacía avanzar cómodo, en un entorno próximo.  En la página 107 el autor dice “sigo sin conseguir que me caiga mal” y es eso justamente lo que me ocurría a mí mientras avanzaba en la lectura. A la vez que conseguía que “cada vez me cayese peor el otro personaje”.
La realidad que narra es rotunda, actual y perversa y siempre nos remueve un poco más las entrañas que cada día nuestro noticiero televisivo se encarga de acostumbrar.
El libro lo empecé como he dicho en el aeropuerto de Singapur y lo terminé al llegar a Yakarta, de una sentada, de un tirón. No me dejó abandonar su lectura. Esa trenza de historias me obligó a continuar hasta el final, redondo y yo diría que plausible a la vez que real.

Yo he decidido que quiero que sea real y a la propuesta que Raúl nos hizo en el Corb sobre qué opinaríamos cuando lo terminamos, mi respuesta es que dos.